Plan de Tránsito entre Ciclos Educativos
Pasar de la escuela al liceo puede dar miedo. Los subsistemas, planes de estudio, profesores y maestros no tenían contacto entre sí, y el estudiante –un niño de 12 años– debía saltar al vacío para continuar en el sistema. Por lo menos ahora salta sabiendo qué le espera del otro lado.
Esta es la cuestión: 1.250 alumnos egresados de sexto año escolar son los que participan durante febrero de la segunda etapa del Plan de Tránsito entre Ciclos Educativos, que desde hace dos años atiende a adolescentes en riesgo de desvinculación educativa en 125 centros de todo el país.
El plan aborda los riesgos de deserción de los adolescentes del sistema educativo formal en su pasaje de la escuela al liceo y está funcionando en 25 localidades del país elegidas de acuerdo al índice de riesgo socioeducativo de la anep.
El programa se ejecuta en tres etapas que abarcan el segundo semestre de sexto año de escuela, el verano, y el primer semestre de secundaria. Durante la primera etapa de aplicación, entre los meses de agosto y diciembre, se trabaja con todos los alumnos de los sextos años de las cinco escuelas seleccionadas de cada localidad y se resuelven las inquietudes sobre su futuro pasaje al liceo. Es en ese momento cuando se identifica a los estudiantes que potencialmente abandonarán antes de comenzar el liceo o la utu.
En la segunda fase, que transcurre durante todo febrero, se trabaja con esos adolescentes identificados en tareas de refuerzo didáctico y recreación para que se conozcan entre sí y a los futuros profesores, como una adaptación a la rutina liceal. Un profesor de matemáticas, uno de lengua y otro de educación física dan clases de apoyo en las asignaturas consideradas más difíciles, además de lograr que de a poco los chicos le pierdan el miedo a la plantilla de 13 profesores que tendrán en el primer año liceal. En esta etapa de verano también arman los bolsos y se van todos a los campamentos educativos de la anep.
Finalmente, en la tercera etapa del plan –que se ejecuta entre marzo y diciembre– se busca que esos chicos y los demás egresados de sexto año permanezcan en los centros liceales y no abandonen.
El Plan de Tránsito* atiende a una población total de 6.250 estudiantes en riesgo de desvinculación educativa.
ALTO RIESGO. Los chiquilines que están en “riesgo de desvinculación” son aquellos que dudan de terminar sexto de escuela y no concurrir a ningún centro educativo, o bien repetir el último año y después alejarse del sistema.
Existen algunos patrones comunes en estos chicos: de acuerdo a la evaluación estadística del Codicen, están en el quintil uno y dos en los resultados de aprendizaje. En cuanto a territorio, pertenecen a aquellos barrios o comunidades más desprotegidas, explicó la maestra Teresita Capurro, coordinadora general del Plan de Tránsito.
Los responsables del plan han encontrado algunos motivos fundamentales de desvinculación: falta de interés de los niños y sus familias en la continuación de los estudios, deseos de empezar a trabajar –los padres lo quieren así o los mismos chiquilines, y como hay oferta laboral eso los entusiasma–, atender a los hermanos menores, los abuelos o las tareas de la casa. En un porcentaje mucho menor influyen el embarazo adolescente y los casos de familias en la frontera seca del país que emigran sin dejar rastro.
Pero para Gabriela Pastorino, coordinadora académica del plan, los problemas existen sobre todo dentro de las propias instituciones y se vinculan a la manera en que el sistema encara a los adolescentes. Para la coordinadora no se está contemplando la visión del estudiante: “Hay muchachos que no están acostumbrados a permanecer dentro de las instituciones como se pide que permanezcan, sentados, atendiendo al profesor. Nosotros observamos que si hubiera una propuesta alternativa a esta forma tradicional, los chiquilines podrían tener otra motivación para quedarse”. Pastorino señaló también que hicieron sugerencias ante los consejeros políticos de la educación sobre las causas de la repetición y el atraso que esto genera: “Estamos buscando caminos alternativos de acreditación de saberes para que puedan seguir cursando con las asignaturas que salvaron, sin que tengan que repetir todo un año por algunas materias reprobadas”, señaló.
En cuanto a las cifras alcanzadas en la primera experiencia del plan en 2011, recogidas en diciembre pasado, Pastorino adelantó algunos resultados; el primer objetivo era lograr que los jóvenes de las escuelas seleccionadas se inscribieran en el liceo, y eso se logró en un 96 por ciento. De ese 96 por ciento permanecieron en el centro alrededor del 90 por ciento.
De esos muchachos que se suponía que ni siquiera iban a estar dentro del sistema educativo, el 60 por ciento salió promovido y pasó a segundo año de liceo. Hay un 27 por ciento de repetidores por inasistencia o por insuficiencia en el rendimiento. Los resultados totales de la primera experiencia serán publicados por la Dirección de Investigación y Estadística de la anep y por la Dirección de Estadística del Mides en de abril de 2013.
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