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I palazzi

Cosas para ver
¿De dónde salieron dos edificios tan particulares como el Palacio Barolo de Buenos Aires y el Salvo de Montevideo? Un documental que forma parte del 31 Festival Internacional de Cinemateca indaga sobre este vínculo que envuelve al desconocido edificio uruguayo en la historia de su hermano y vecino con la vieja Italia, desde Mussolini hasta el Dante.

Resulta que el Salvo tiene un hermano en Buenos Aires. No exactamente gemelo, aunque comparten padre. El de acá es más joven y más alto, pero es el reventado de la familia.
En medio de la epidemia desoladora que ataca a Montevideo en la santa Semana de Turismo, el cine salva la cabeza. El cine siempre salva la cabeza.
Es domingo y es de noche, mientras en una sala de Pocitos –que se sumó a las clásicas de la Cinemateca Uruguaya para el festival internacional, que se celebra esta semana desde hace 31 años– Sebastián Schindel presenta el documental que dirigió sobre el hermano mayor, el Palacio Barolo de Buenos Aires. Se trata de la investigación más completa que se ha hecho sobre el edificio y prevé abrir un espacio para preguntas luego de la proyección.
El rascacielos latino tiene un aire de novela negra. Las luces se apagan y en la pantalla se delinean unos trazos blancos que a la distancia se convierten en los planos de construcción del edificio porteño. De fondo suenan violines, completando el clima. La sorpresa de ver al director en la primera escena es general en la sala y capta la atención. “Es él”, dice una señora que viene a sentarse justo al lado de la periodista. No se le contesta. No se habla en el cine, señora.
El documental parte de la premisa de que el edificio aquel, y posiblemente también éste, el de la plaza Independencia, fueron construidos en homenaje a Dante Alighieri y que guardan en su estructura y símbolos un paralelo con la Divina comedia, la gran obra del florentino. Desde la cuidadísima galería de entrada que da a la Avenida de Mayo, una observación del director da el puntapié inicial a la duda. ¿Por qué si la Divina comedia está escrita en italiano, en estos techos las inscripciones están en latín? Vale recordar que la obra de Dante fue fundante de la cultura italiana, que según se explica en la película y refrendará Schindel más tarde: “El italiano florentino en que está escrita es la base del italiano moderno. No tiene esas diferencias que podemos encontrar en el español si ahora nos ponemos a leer el Quijote. Dante fijó la lengua en su obra”. Y que por tanto usar latín en vez de italiano hubiese sido una burrada mayúscula en lo que a homenaje se refiere.
Enfundado en una gabardina, el director oficia de narrador de la historia: “Tenía claro que debía haber un investigador que hiciera de hilo conductor”. Pero la idea de usar un actor fue descartada porque a los consultados había que entrevistarlos, “había que sacarles información, porque sabían más de lo que decían” una vez que estaban frente a la cámara. Así, este documental cortito y sencillo funde el misterio antes evocado con los entretelones de la labor periodística: buscar información, ordenarla, plantear nuevas preguntas, enfocar la atención sobre ciertos aspectos. El trabajo insumió dos años y fue compartido con las investigadoras Josefina Barilari y Sandra Cesilini.
Pero encarguémonos ahora de los protagonistas de la historia... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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