Para leer lo que leyó el hombre que todo leía

Biblioteca de Real de Azúa en Facultad de Ciencias Sociales

“Se sospecha que Real de Azúa ha leído todos los libros”, se afirmaba en 100 autores del Uruguay, en 1969. La duda sería exagerada pero no infundada: surgía ante la contemplación de una obra tan ecléctica, heterogénea, en apariencia errática, inasible y compleja, por tomar sólo algunos términos que los estudiosos han utilizado para hablar de Real. Si totalizadora parecía su lectura, hay quienes definen así también su personalidad. Para Lisa Block de Behar se trataba de “una presencia excéntrica”, de un ser caracterizado por “la sobresaliente particularidad totalizadora de su personalidad intelectual, la singular plenitud de una personalidad total”.
Si Real tuvo mucho para decir sobre literatura e historia, fue también muy conocedor en los terrenos de la sociología y las ciencias políticas. El impulso y su freno (1964), La clase dirigente (1969) y Política, poder y partidos en el Uruguay de hoy (1971) son sólo algunos de los textos que actualmente se encuentran en la biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales (fcs). Llegaron allí por donación del Centro de Informaciones y Estudios del Uruguay (Ciesu) y forman parte de los 1.400 ejemplares que pertenecían a la biblioteca personal de Real de Azúa sobre ciencia política y sociología fundamentalmente.
Algunos de estos libros están acompañados de sus borradores. La hojas escritas a máquina exhiben tachones, reescrituras, añadiduras, comentarios, flechas que cambian el orden, mostrando el proceso de elaboración de un escritor que, para Emir Rodríguez Monegal, era el más desorganizado de la generación el 45.
Hay también trabajos inéditos de Real ya que muchos de los textos de su última etapa de vida –falleció en 1977– fueron, con él, “condenados al ostracismo” durante la dictadura, según la decana de la fcs, Susana Mallo, quien no descarta revisar algunos de sus trabajos y publicarlos en un futuro.
Pero la donación también tiene libros ajenos con la dedicatoria de sus autores o repletos de anotaciones de Real. Si los discursos son propios y ajenos, la biblioteca de Real marca una ruta de aprendizajes, “conocimientos y goces” con textos vinculados a los suyos. Para Mallo algunos libros llaman la atención en su biblioteca, como los textos de Walter Benjamin –prácticamente desconocido en América Latina por aquellos años– y de Max Weber, repletos de anotaciones en los laterales, marcando coincidencias y discrepancias.
Si todas las ciencias sociales le deben mucho a este autor –ubicado premeditadamente en sus fronteras, como dicen Caetano y Rilla–, la politología lo siente como uno de sus fundadores (“el” fundador, dicen algunos). Varios años atrás, Carlos Filgueira aseguraba que “entre los múltiples autodidactas que en Uruguay se dedicaron a esto, pienso que él es quien realiza el aporte más importante, sin duda”.
Guiado por su “aguja de navegar diversidades”, Real de Azúa trazó un sinuoso itinerario ideológico en su vida y obra. Sin afán de sintetizarla aquí (“¿Quién intentaría resumir una enciclopedia?”, se pregunta Block de Behar), recordemos simplemente la definición que hizo Real de su propia historia, en la introducción al texto “Mi posición”.* Un inicio izquierdista, admite, fue seguido por la etapa “católico fascista”, entre 1934 y 1942, inspirada en el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera y la Falange española. Para Halperin Donghi esta declaración da cuenta de “una clara voluntad de autodenuncia retrospectiva” que simplifica “posiciones que parecen haber sido bastantes más ambiguas”. España de cerca y de lejos, en 1943, marcó su alejamiento del franquismo y del totalitarismo.
En los años siguientes reina la “indefinición” y “multiplicidad”, que lo llevan a un pasaje “del antitotalitarismo al tercerismo y al ruralismo”. La cuarta etapa (1956-1965) es precisada como: “hacia la izquierda y la acción autónoma”. Según Donghi, los tiempos de cambio en Latinoamérica llevan a que su pensamiento esté signado por un “volver al pasado”, donde se juega, al mismo tiempo, una dimensión “nostálgico-elegíaca” y otra, “implícitamente denunciatoria”. Por entonces, ven la luz El patriciado uruguayo y El impulso y su freno, donde indaga sobre las ambigüedades del batllismo.
Le sigue un período de izquierdismo balanceado, para luego convertirse en “el abogado del diablo de la izquierda y del marxismo; contra los simplismos ‘estructuralistas’ e ‘instrumentalistas’”; época en que participó de la fundación del Frente Amplio.
Para Mallo las etapas finales de su obra están atravesadas por tres conceptos centrales: “identidad, ideología y poder”, e incluyen reflexiones profundas y centrales para las ciencias sociales sobre “la nación y sus destinos, nacionalismo e internacionalismo, autonomía y dependencia, clases dirigentes, clases dominantes, sindicatos, liderazgos, elites, Estado y sociedad civil”. n

*     Disponible en Internet: http://www.autoresdeluruguay.uy

Текстиль для дома, Вышивка, Фурнитура, Ткани
автоновости