Volver a empezar

Veteranos en el chat

Para muchos de los que ya entraron en la sexta década, o la pasaron, las conversaciones virtuales comienzan a ser una opción frente a los limitados espacios donde construir nuevos vínculos.

 

“Me niego a quedarme en mi casa recluida, de vieja no estoy dispuesta a tejer calcetas y cuidar a mis nietos solamente, siempre tuve mi vida más allá de mi entorno familiar. Hay mujeres que después de los 60 se resignan, pero otras que no.” Con esta terminante declaración de intenciones, Susana,* divorciada de 64 años, se sentó un día frente a su computadora y se registró en un chat para conocer gente. Susana cuenta que el anonimato le dio la posibilidad de meterse en un mundo desconocido para ella hasta ese momento. Eligió una foto en la que se viera su imagen, pero no muy de cerca, “para preservarse”, y usó un seudónimo. En su perfil, entre otras cosas, escribió “fósiles abstenerse”.
Esa frase le hizo mucha gracia a Pedro, de la misma edad, quien todas las noches, “aburrido y solo” en su casa en otro barrio de Montevideo, se conectaba para conversar a través del chat con mujeres que estuvieran en una situación parecida a la suya. A las cuatro o cinco charlas virtuales, Pedro le sugirió a Susana que se encontraran en la puerta de la Facultad de Arquitectura. Ella aceptó, “y todo fluyó de lo más natural”, cuenta Pedro. Hace meses que son novios.
Antes de conocer a Susana, este internauta de barba y pelo blanco charló con varias mujeres: “La primera vez que entré al chat me copé, comencé a escribir y empezaron a contestarme”, rememora, y recuenta el abanico variopinto de damas con las que se topó en los salones on line: una amiga de su hermana, una mujer que le pedía dinero, otra que quería un ménage à trois, una docente universitaria, una contadora, una apasionada por las novelas policiales… “Hay de todo, tenés que trillar”, puntualiza.
Susana y Pedro son parte del 44 por ciento de las personas usuarias de Internet de la franja etaria de entre 50 y 65 años, de acuerdo al estudio del perfil del internauta uruguayo realizado en 2012 por la empresa Radar. De ese grupo de edad, el 56 por ciento chatea habitualmente –en distintas modalidades, no sólo para conocer gente–. El estudio señala también que entre los mayores de 65 años el 17 por ciento navega por Internet y, de esos, el 48 por ciento chatea en forma frecuente.

LIBRE CORTEJO. Las posibilidades de Internet para los adultos mayores van mucho más allá del chat, destaca la comunicadora social argentina Dafne Plou, de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones: “La soledad humana se puede sortear con las redes sociales, se abre un panorama diferente en las relaciones con los demás. Hay gente grande que se ha instalado en las redes. Eso los ayuda a mantenerse vinculados, es una forma nueva e interesante de crear relaciones y mantener a las antiguas, además de que les da la oportunidad de estar informados”.
Frente a los obstáculos del mundo real, el virtual se transforma en lo asequible. Entre los sitios web que ofrecen la posibilidad de entrar en salas virtuales para conversar con otros, también pasados los 60 años, figuran Badoo y Twoo como los más conocidos, pero hay más de diez de ese estilo.
La franqueza de los motivos por los que la persona ingresa en un chat es lo que destaca la sexagenaria Isabel como ventaja para su edad: “Es muy difícil que te cruces en la feria con un hombre que te guste y le digas ‘¿te gustaría tomarte un café conmigo?’. Es imposible porque después no podés ir más a la feria. Nunca se concretaría el encuentro. En el chat, si el otro está igual de rumbeado, empezás a aproximarte muy rápido, igual que lo descartás al instante, porque si no querés, tampoco necesitás avanzar”.
Esa misma idea la comparte Susana, quien cuenta que aunque sale mucho sola, nunca se imaginó en el cine acercándose a un señor para preguntarle si podía acompañarlo, y viceversa: “A esta altura de mi vida ¿cuál es la forma de conocer a otros? ¿Diciéndole ‘te quiero conocer’? No podés. Ni siquiera en una reunión familiar o de amigos. Tus relaciones de amistad se van acotando. Sólo en las películas ocurre ese flechazo en el que se quedan enganchados para siempre”.
La percepción de Isabel y Susana sobre la imposibilidad de conocer a alguien en el mundo real a medida que pasan los años es la misma que tiene Eduardo, que confiesa que no se atreve a invitar con un café a la vecina porque se siente un desubicado. “A mi ex mujer la conocí en un cine y estuvo de lo más bien, pero ahora quedaría fuera de lugar. Tampoco hay lugares para que gente de mi edad se encuentre. Si fuera por mí, no usaría el chat, pero no tengo otra alternativa, creo que refleja lo solos que estamos.” Eduardo en este momento está saliendo con una mujer que conoció en el chat con la que estuvo tres meses escribiéndose. Se encontraron y hubo afinidad.

SELECCIÓN NATURAL. Que en nuestro país las mujeres no puedan sentarse solas en un boliche a comer y que, si hay un hombre al lado, poder hablar de bueyes perdidos sin intenciones de que la conversación pase a mayores, le llama mucho la atención a Laura, de 61 años. Por eso, aunque no está muy convencida de que por la vía del chat vaya a conocer a alguien, está registrada en dos sitios. Después de varios meses, la semana pasada comenzó a comunicarse con alguien, pero va a esperar un tiempo antes de verlo en persona: “Son .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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