El gozo de la comprensión

Con Jorge Wagensberg
Físico, y profesor de algo tan pomposo como teoría de los procesos irreversibles en la Universidad de Barcelona, este catalán tiene entre sus preocupaciones que la ciencia llegue a la gente. Convertido en uno de los principales divulgadores científicos de su país, llegó a Montevideo para asesorar en la creación del Museo del Tiempo, un ambicioso proyecto que se instalará en la ex Compañía del Gas.

 

—Vino a asesorar en la creación de un Museo del Tiempo en Montevideo. ¿Alguien le advirtió que este es un país repleto de museos, muchísimos gratuitos, y que, sin embargo, la gente no concurre a ellos?

—Sí, y los he visitado casi todos. Una de las cuestiones que esperamos que cumpla el Museo del Tiempo es que integre y estimule la visita de todos esos otros museos. Entre museos no hay la competencia que existe entre empresas comerciales. Si te compras un Mercedes no te compras un bmw. Pero si vas a un museo y disfrutas su visita, al salir tienes ganas de ver otro, ese es el éxito. La idea es que quien visite el Museo del Tiempo (que en principio lo hará porque es una novedad, porque está en un lugar increíble) al salir de ahí tendrá la idea de visitar otro.
—¿Qué tendrá ese museo que lo hará tan atractivo?
—Está planteado de manera que, con un lenguaje muy moderno, basado en la realidad, en objetos reales, metáforas, etcétera, intentará que el visitante salga con más preguntas que las que tenía antes de entrar. El lenguaje museográfico se está elaborando ahora. Todavía hay muchos museos que pegan un libro a la pared y es para mirar fotos, textos o videos. Nadie vuelve a un museo para mirar videos. Vamos avanzando en esta ambición de encontrar un lenguaje que sea puramente museográfico, aquí vamos a dar un salto importante con respecto a Barcelona, con una museología más potente. Por ejemplo, planteamos el problema de cómo se hizo el poblamiento de América. Es algo que no está planteado en ningún museo americano, porque no se sabe. Aunque sí que se sabe, el problema es que se sabe demasiado: hay seis o siete teorías diferentes, pero ningún museo se atreve a poner ninguna porque ¿y si es la otra? Si hay seis teorías y los científicos no se han puesto de acuerdo, esto no es algo que desprestigie al científico
—Al contrario de la concepción de la ciencia como proveedora de verdades acabadas.
—La ciencia siempre da respuestas provisionales. Sólo estamos seguros de que algo no es verdad, la verdad lo es siempre de momento. Por eso la crítica es importante en ciencia. Y este museo fomentará eso. En Barcelona estuve siete años buscando una pieza sólo para poner debajo “no tengo ni idea de qué es esto”. Lo peor que se le puede decir a un ciudadano es que llega tarde para la fiesta y que está todo hecho. Sobre todo a un adolescente, ya no vuelve nunca más. La auténtica ciencia es la que continuamente está revisando sus verdades. La que está contra el dogma, contra la verdad absoluta.
—El periodismo científico también es una forma importante de divulgación, pero al menos en Uruguay no es frecuente, se parece a un cuco que exige una especificidad exacerbada.
—Las grandes revistas como National Geographic, La Recherche y Scientific American, son hechas por periodistas. Lo que hacen es formarse en alguna disciplina científica y luego tener contactos en la comunidad a quienes poder acudir cuando aparece una noticia. Hay un camino muy importante de interfaz entre la comunidad científica y la población para los periodistas científicos, sobre todo para poner sobre la mesa cuestiones que afectan a todo el mundo, como la energía, la contaminación, la higiene, la salud. Esto necesita del periodismo científico para extraer lo que es importante y lo que va a afectar al ciudadano. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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