Brecha Digital

El bestseller inesperado

Economía política y desigualdad en Estados Unidos

“No puede ser una sorpresa que algunos de los estadounidenses más ricos promuevan una fantasía según la cual su propio enriquecimiento beneficia a todo el mundo. Es quizá una sorpresa que hayan sido tan buenos a la hora de venderle esa fantasía a tantos otros estadounidenses.”

Joseph Stiglitz, El precio de la desigualdad.

En las decenas de quioscos que hay en cada aeropuerto de Estados Unidos uno aprende varias cosas. Por ejemplo, que la modelo Kim Kardashian odia estar gorda aunque sea a causa de un embarazo de varios meses, que el libro de jardinería de Michelle Obama es un éxito, que se puede adelgazar comiendo mucho y así tener un cuerpo del que no estar avergonzado, que si uno conversa con Dios a menudo puede tener una vida llena de sentido aun con problemas terribles, que con diez sencillos pasos puede mejorarse la economía doméstica y generar prosperidad en el hogar. Las revistas de chismes se complementan naturalmente con los libros de autoayuda (díganme qué hacen las celebridades y luego qué debo hacer yo) y se amontonan para dejar espacio a las ofertas más tradicionales de placeres mundanos: perfumes, tecnología, chocolates y bebidas. Sólo un elemento es extraño al paisaje: una enorme pila de ejemplares de un libro. 
Su tapa señala algo esperable: proclama ser un bestseller de (la lista del) The New York Times. Pero no tiene fotos, se llama El precio de la desigualdad, está escrito por el premio Nobel Joseph Stiglitz, tiene más de 500 páginas y es de economía política. ¿Qué hace esa montaña de libros, que al lado de las revistas con fotos de Shakira parece el Tractatus de Wittgenstein?
Acá hay un misterio, algo está pasando con los lectores como para que se vuelquen a una publicación (que en español incluye un subtítulo aun más explícito: “El 1 por ciento de la población tiene lo que el 99 por ciento necesita”) con tan poco perfil de bestseller, hasta convertirlo en tal. Lo que está pasando, en gran medida, es la crisis que comenzó en 2008 y ya se ganó el mote de Great Recession (Gran Recesión), por analogía con la Great Depression (Gran Depresión) que tuvo lugar de 1930 en adelante.
En este contexto, la vida cotidiana de las personas ha enfrentado problemas serios, como los recortes en los presupuestos educativos (al punto de que algunos estados, como California, vieron subir el costo de la matriculación en las escuelas públicas entre 72 y 104 por ciento) y las dificultades para pagar el alquiler de las viviendas. Pero además las personas han enfrentado interpretaciones nuevas, sobre todo desde que el movimiento que ocupó Wall Street vinculó la crisis con la desigualdad (aquello del 1 por ciento frente al 99 por ciento) y trajo datos contundentes. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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