Brecha Digital

Acción directa

La Solidaria, la Iglesia y la Policía
Mientras el conflicto por el uso de una casa, propiedad de la Iglesia Evangélica Alemana, enfrenta a esta comunidad y a las organizaciones sociales que la recuperaron y mantienen en funcionamiento, ciertas prácticas de la Policía, por fuera de todo procedimiento, desembarcan en el centro de la ciudad.

 

Los despertaron las patadas en la puerta. Es la Policía, abran, salgan. ¿Dónde está la orden?, preguntaron desde adentro. La orden no estaba. Pero ya va a llegar, anunciaron los uniformados. ¿Por qué motivo es? Identifíquense ustedes, replicaron los otros. Si no salen en treinta minutos, vengo con una orden de allanamiento y los saco con la Metropolitana, dijo uno. Adentro empezaron a volar los mensajes; llamaron al abogado. Ante la negativa de los caseros a abrir, la Policía intentó con los vecinos. Si los dejaban entrar a alguna casa, podrían acceder desde el techo, o por el fondo. Ninguno los dejó pasar. Vienen a joder a los gurises, por qué no se ocupan de la boca de pasta base de la otra esquina, espetó una. Tras la primera amortiguación de los vecinos, empezaron a llegar otros, vinculados a la casa. La gente se empezó a juntar alrededor de La Solidaria: “Esto no es un centro anarquista, es un centro social, y esa fue una discusión que llevó mucho tiempo”, explicarían luego a Brecha. Es, en definitiva, un espacio autogestionado, horizontal, asambleario, alternativo. En donde sí hay muchos anarquistas. Algo lógico, dado que en esa casa funciona desde hace 11 años el archivo y la biblioteca Luce Fabbri (1908-2000), intelectual del anarquismo, poeta, educadora que llegó al país en 1929, con su padre Luigi, también anarquista. El acervo es impresionante, “el segundo más grande que hay en el país sobre el anarquismo”, dicen sus custodios.

 

En la vereda, el viernes 10 de mayo, las cosas recrudecen. Además del resto de los militantes que empezaban a llegar cerca de las nueve de la mañana, llegó el abogado. Se sumó otro patrullero de la Seccional 4° con el subcomisario, al tiempo que uno de los cabos que estaban desde el comienzo se negaba también a identificarse frente al abogado. “La ley de procedimiento policial fue violada reiteradamente, presentándose e interrogando sin orden judicial ni denuncia, usando amenazas y violencia”, dijo éste a Brecha. Un procedimiento reiterado, por no llamarle “usual”, de la Policía en los barrios periféricos, pero que esa mañana rompía los ojos en pleno Fernández Crespo y Cerro Largo.
El subcomisario finalmente traía la documentación. La Iglesia Evangélica Alemana, dueña de la casa, los había denunciado por intrusos en la tarde del día anterior. Y aquí el embrollo se despliega. La casa en cuestión fue donada a esa iglesia por Pan para el Mundo, una red de apoyo de la obra diacónica de la Iglesia madre. Esta comunidad llegó a Uruguay en 1857 y, además de la Iglesia, fundó el Colegio Alemán. Así lo explica el pastor Armin Ihle, mientras ofrece una recorrida por la parroquia en donde vive desde comienzos de la década del 90, “para que vea que está en una iglesia”, advierte. Alrededor todo está cubierto de pinturas, esculturas, cruces y muchos libros. La mayoría de las obras fueron traídas de su larga estadía en Paraguay, “donde fui perseguido por la dictadura de Stroessner”. También hay muchas fotos de religiosos de otras comunidades, judíos incluidos. Resulta algo impactante el pastor de barba frondosa y acento afrancesado, mientras reivindica su accionar. Pero volvamos al tema de la casa. Habiéndola recibido en donación a fines de la década del 90, le fue otorgada en préstamo al Centro de Investigación y Promoción Franciscano y Ecológico (cipfe). Esta organización fue fundada en 1981, pero desde los noventa, y más intensamente durante la primera parte de los dos mil, hizo convenios de trabajo en políticas sociales con distintas reparticiones públicas: la Intendencia de Montevideo, el inau, y luego el Mides.

FERNÁNDEZ CRESPO 1813. Ihle afirma que la instalación del archivo y la biblioteca en la habitación del frente de la casa fue una decisión tomada por el cipfe, sin consultar a la Iglesia. Hecho que no pareció revestir gravedad, ya que la Iglesia no demostró mayor interés. Brecha no pudo confirmar los detalles de esa instalación, que ocurrió durante el año 2002, porque los dos militantes más viejos vinculados al archivo ya fallecieron, y por el lado del cipfe, el religioso mencionado como responsable es Pedro Frontini, con quien este semanario tampoco pudo comunicarse. Es que el cipfe parece haber desaparecido. Los cuatro convenios que mantenía con el inau para los hogares Chacra Pirí, Santa Clara, Capitanes de la Arena y Rescatate terminaron todos a fines de 2011. Su página web dejó de funcionar y el teléfono de referencia para su oficina central de Canelones 1532 fue cambiado.
Rescatate era el hogar que funcionaba en la casa en cuestión, desde el año 2008. Trabajaba con niños en situación de calle. Brecha logró comunicarse con una de las trabajadoras del ex hogar, quien relató que el cip­fe oficiaba de administrador de la partida mensual de dinero que provenía del inau, y que permitía alojar a no más de 15 niños. En cuanto al uso compartido de la casa con la biblioteca, la ex trabajadora del centro contó que habían decidido que no se permitiera que otros tuviesen llave y pudiesen abrir la puerta de calle, por lo que habían acordado con los de la biblioteca que concurrieran dos veces por semana, y que el trato no pasaba de calentar un poco de agua para el mate o permitirles usar el baño.
Fuentes del inau catalogaron la experiencia de ese hogar como “nefasta, nefasta”. Los integrantes de La Solidaria también denuncian las crudas condiciones de encierro en que se encontraban los niños que allí eran internados. Y aquí hay un elemento que no es menor: cuando el cipfe cierra el hogar y se retira de la casa, en diciembre de 2011, decide cambiar la cerradura y dejarle las llaves a la biblioteca. Teniendo en sus manos una casa en ruinas, la gente de la Luce Fabbri abrió el espacio a quienes usualmente concurrían. Y ahí volvemos a los anarquistas del comienzo. Con mucho tiempo militante y plata de sus bolsillos comenzaron las reparaciones. Techos, puertas, vidrios fueron puestos, paredes pintadas, tablas del piso repuestas, hasta tuvieron que llamar a una barométrica que sacó 15 mil litros de aguas servidas.
El pastor Ihle afirma que esta decisión tampoco le fue comunicada a su Iglesia. Mientras tanto, las tareas de reparación fueron sumando gente y colectivos que empezaron a disponer del espacio. {resctrict}
En la noche del viernes siguiente al desembarco policial del comienzo, mientras algunos de los integrantes que participaron del proceso cuentan su experiencia, unas diez parejas bailan tango. Giran y cambian de compañero, mientras los del colectivo quieren mostrar el espacio que recuperaron, así como el pastor quiso mostrar su iglesia. Una pequeña cantina prepara pizzas para alimentar a los parroquianos del “café subversivo” de los viernes, en el que además de las clases de tango hay proyecciones y películas. Las condiciones para desarrollar actividades ahí es que sean gratuitas y que el alcohol y el cigarrillo se queden afuera. Pegado a la cocina está el estudio de la radio comunitaria Resistencia fm, que antes trasmitía desde el Cerro de Montevideo. El espacio está abierto y a disposición, y lo utiliza un variado abanico de agrupaciones, que van desde el colectivo mieel, un grupo de “esquizodelia y esquizodrama libertario” para externados del hospital Vilardebó, hasta los grupos de la regional sur que integran la Asamblea Nacional Permanente contra la Instalación de la Megaminería a Cielo Abierto.

NEGOCIACIONES. Fue todo este movimiento el que le recordó a la Iglesia Alemana su propiedad sobre el inmueble. Durante el año 2012 empezaron a comunicarse y a reunirse la asamblea que gestiona el espacio –que pasó a llamarse La Solidaria– y la Iglesia Evangélica Alemana. Las versiones sobre este proceso difieren. Mientras que desde la Iglesia se afirma que el pastor ofreció en una primera instancia “ayudar a financiar un alquiler en otro lado”, porque pretenden utilizar esa casa como hogar estudiantil para jóvenes que vienen del Interior a participar de su comunidad –incluso afirman que en una de las últimas reuniones del año se planteó la posibilidad de compartir el uso–, desde La Solidaria aseguran que esa propuesta se rechazó porque resultaba inviable para la cantidad de colectivos diversos que ahora la utilizaban, y que, en cuanto a la propuesta de conseguir un lugar alternativo, se pidió a la Iglesia que hiciera una propuesta concreta de mudanza y que en ese caso la discutirían. Afirman que tal propuesta nunca llegó.
Las conversaciones se retomaron terminado el verano de 2013. Es a partir de entonces que las versiones difieren aun más. La Iglesia propuso que se permitiera empezar a refaccionar la casa, con miras a tener el hogar funcionando a fin de año. Esto seguía siendo incompatible con la actividad de la casa, por lo que La Solidaria hizo una contrapropuesta: que se les permitiera desarrollar su proyecto durante dos años, y terminado el plazo, el centro social se retiraría. El pastor Ihle dijo no conocer la propuesta, pero quien negociaba en nombre de la Iglesia afirmó que tal cosa también era inviable, alegando que la Iglesia se hace cargo del pago de los tributos a la comuna capitalina, incluida la deuda que dejó el cipfe, además de enfrentar una denuncia de un vecino por el daño que el mal estado de los caños causó en su casa. Los de La Solidaria dudan de la existencia de tal denuncia.
Pero en medio de estas versiones cruzadas se produjo un hecho determinante. Los de La Solidaria dicen que convocaron a “una concentración” frente a la Iglesia Evangélica Alemana, sobre la calle Blanes, en la noche del jueves 2 de mayo, como forma de hacer presión para lograr una respuesta a la contrapropuesta hecha. Quien negocia por parte de la Iglesia afirma que no había habido ninguna reunión de comisión directiva desde que la propuesta fue formulada, como para tener una respuesta, y que habiéndose enterado que La Solidaria haría “un escrache” esa noche, habían suspendido la reunión “por temas de seguridad”. Entonces, las entre 50 y 100 personas que concurrieron a la convocatoria, “con bombos, gritos y panfletos”, según dice Ihle, encontraron sólo al pastor y su mujer en la parroquia donde viven.
“La única iglesia que ilumina es la que arde”, está grafiteado desde ese entonces en la pared de la iglesia. “Lo que sucedió no fue decidido por la asamblea de la casa, pero nos hacemos cargo”, dijeron los participantes de la acción. Volaron unas bolsas de basura hacia adentro, por encima del portón. En eso Ihle salió a la calle, “y se negaron a darme la mano”, dice a Brecha. Mientras que desde La Solidaria afirman: “Le dijimos que entrara, que no abriera la puerta, era un hombre mayor y estaba solo”.

MUCHA POLICÍA. Para el pastor lo sucedido esa noche fue un parteaguas. La histórica frase de Buenaventura Durruti fue tomada como una amenaza, explica, mientras señala cuatro o cinco bomberitos apiñados alrededor de la puerta de la parroquia. Al otro día, el viernes 3 de mayo, Ihle denunció a La Solidaria en la Seccional 5ª por “el escrache”, como “atentado a una institución religiosa”, según está especificado en la denuncia policial a la que accedió Brecha. Además de dar curso al juez, el personal de la 5ª decidió informar al subcomisario Caetano, de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia. Pero si recuerdan el comienzo de la nota, este no fue el motivo por el que la Policía se presentó. En el correr de una semana la Iglesia Evangélica Alemana hizo una segunda denuncia a La Solidaria, por intrusos, ante la Seccional 4ª.
“Quisiera poder explicarte la tensión que se vivió esa mañana con la Policía”, contó uno de los caseros el viernes 10. Un particular bajó de un auto y comenzó a tomar fotos de los presentes: “Tengo órdenes de un superior de sacar fotos para el Departamento de Inteligencia”, dijo, y a continuación señaló a uno de los que había concurrido en apoyo y sentenció: “A vos ya te tenemos fichado”. Ahora bien, si el aviso a Inteligencia fue dado por la Seccional 5ª ante la denuncia de “atentado a una institución religiosa”, ¿por qué uno de sus efectivos se presentó durante el accionar de la otra comisaría, la 4ª, por la otra denuncia, la de intrusos?
Cuenta el integrante de La Solidaria que concurrió el pasado 18 de mayo a la Seccional 5ª, cuando fue finalmente citado por la denuncia de atentado, que fue interrogado y hostigado: “Mirá que si queremos conseguimos testigos de que ahí adentro hay gente fumando pasta base y los allanamos”, le dijeron. Nada de eso consta en el parte policial, lógicamente. Tampoco se le enseñó copia de la declaración tomada, ni fue firmada, y según afirmaron al abogado, el expediente original del caso está en Inteligencia, y en la 5ª no encuentran la copia. Cuando el abogado denunció los abusos cometidos, el subcomisario amablemente le explicó: “Es que algunos agentes miran demasiadas películas norteamericanas”.
El futuro es incierto. Mientras desde la Iglesia Alemana se entiende que la movilización de La Solidaria fue “un fin al diálogo”, Ihle dijo a Brecha que la denuncia “la hubiéramos hecho igual, y no hay ningún pecado en esto, es la ley, que dice que hay que denunciar en una ocupación. El error fue que lo hicimos demasiado tarde”. De hecho, ese delito fue desestimado por la jueza actuante, la doctora Staricco, del Juzgado Penal de 16ª Turno, ya que la figura de “intrusos” se tipifica con un máximo de 48 horas desde la entrada a una propiedad.
Mientras quien participó en las negociaciones aún se muestra afín a “buscar soluciones más rápidas y menos burocráticas”, de fondo, se va perfilando necesariamente una discusión más profunda sobre las herramientas de lucha de los colectivos sociales, y la legitimidad de la discusión sobre el derecho de propiedad y de uso. ¿Es válido discutir la propiedad? Por supuesto. {/resctrict}

Escribir un comentario