Brecha Digital

¿Gay o marica? ¿Afro o negro?

Con Gabriela Barrios
—Recuerdo que Kanela, subido a una tribuna el Día del Orgullo Gay, se empeñó en definirse como puto y no como gay, “porque así nos nombraban en dictadura, cuando nos llevaban al calabozo por putos”. ¿El lenguaje políticamente correcto tiene un efecto despolitizador?

—Si cambiamos el modo de hablar aliviamos nuestra conciencia, pero no tiene nada de malo decir negro, indio, amarillo. Hay muchas estrategias diferentes, pero se mueve el piso cuando lo políticamente correcto se cruza con lo transgresor. 

—Se dice que el lenguaje puede tener un efecto democratizador, pero ante esa nueva realidad hay una devolución desde arriba que es lo políticamente correcto. ¿El lenguaje puede contribuir a desempoderar al otro, a cuestionar su identidad?
—Las clases altas reaccionan frente a estas invasiones, en lo que estudiamos como teoría de la acomodación lingüística, en la cual se observa que dos grupos sociales buscan buenas relaciones y entonces el patrón habla un poco más como el obrero y éste se empeña en hablar como el patrón. Pero en una situación conflictiva los grupos tratan de acentuar las diferencias. Frente a una situación de poder el grupo sometido puede acentuar sus diferencias y sentirse orgulloso de cómo habla. Estamos en una sociedad en que no todos aspiran a “mi hijo el doctor”. Hay otros valores que buscan un prestigio comunitario, endogrupal, que es igualmente fuerte y que hace que en una situación de conflicto un colectivo se atrinchere y reivindique esa característica. Desde el grupo de arriba la estrategia es banalizar, frivolizar y estigmatizar estas formas diciendo que el que habla mal no puede pensar bien ni ser confiable. Y al revés, el de abajo puede desacreditar al de arriba diciendo que son unos leguleyos y así. La estrategia del poder económico de desacreditar y banalizar es lo que vemos más a menudo. Hay muchos editoriales de diarios intentando desacreditar al presidente por su lenguaje.
—La clase media ya no se siente tan cómoda con el lenguaje engolado pero a la vez le rechina lo barriobajero, ¿cómo está reaccionando?
—Los profesores universitarios ya no hablamos como antes, dando cátedra, pero hay marcadores socio lingüísticos que pueden aparecer en cualquier estrato social con mayor o menor frecuencia dependiendo del grado de formalidad o informalidad que le quiera dar, pero esos marcadores de informalidad no llevan a que la persona sea cuestionada, salvo en los casos en que aparecen expresiones inconfundibles de una clase social. Si yo en el aula digo “trucho”, está todo bien, pero si digo “haiga” es otra cosa, o “puédamos”. Hay una diferencia entre lo informal y las categorías de identidad de clase. 

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