Brecha Digital

Para que la ley no sea la trampa

En Uruguay podemos matar a nuestra pareja por haberla encontrado in fraganti con un amante y quedar libres, no enfrentar ninguna condena, el juez puede exonerarnos de pena. Eso está expresado en nuestro Código Penal en el artículo 36.
De acuerdo a la norma, “La pasión provocada por el adulterio faculta al juez para exonerar de pena por los delitos de homicidio y de lesiones, siempre que concurran los requisitos siguientes:1) Que el delito se cometa por el cónyuge que sorprendiera in fraganti al otro cónyuge y que se efectúe o contra el amante (sic). 2) Que el autor tuviera buenos antecedentes y que la oportunidad para cometer el delito no hubiera sido provocada o simplemente facilitada, mediando conocimiento anterior de la infidelidad conyugal”.
¿Qué pasa si una mujer llega al punto extremo de matar a su pareja por ser violenta con ella, con sus hijos e hijas? ¿Qué pasa si una mujer mata para poner fin a una historia de torturas, dolor, sometimiento, miedo paralizante, terrorismo doméstico?
No existe ninguna ley que ampare estas situaciones. Sólo podemos apelar a la legítima defensa. Pero muchas de estas mujeres no pueden defenderse, sólo lograrán enfrentar a este hombre al que temen, que las aterroriza, que sienten que es omnipotente, que le puede producir un daño enorme, si lo encuentran indefenso. Muchas de estas mujeres matan al agresor cuando está dormido, cuando está de espaldas, cuando él no la ve venir. Y esto es así porque el terror es tan paralizante y el miedo es tan abrumador que no podrían enfrentarse a él cara a cara y luchar por su vida cara a cara.
Quien mata en estas circunstancias está claro que lo hace por desesperación, por agotamiento de todas las posibilidades. Está claro que no es lo que queremos como sociedad, pero no podemos ser hipócritas y condenar a estas mujeres que cometen este acto tan terrible. Muchas de las que han terminado matando al agresor no lograron recibir ayuda, apoyo, protección, salir de este infierno –a veces ni siquiera tuvieron tiempo de pedirlo.
La violencia doméstica es responsabilidad de todos y todas. Las políticas gubernamentales intentan abordar el problema pero sus esfuerzos no son suficientes, y las 14 mujeres muertas en manos de sus parejas o ex parejas que llevamos este año son una muestra clara de estas dificultades.
Frente a un homicidio cometido por una mujer como forma de poner fin a la violencia doméstica, la respuesta que damos como sociedad es la cárcel, y esta es la mayor de las injusticias.
Tenemos que lograr otra respuesta a este horror y dejar de provocar más daño y destrucción en la vida de las personas, y hacernos cargo de que este problema lo sostenemos todas y todos.
En este sentido creemos que el artículo 36 del Código Penal debe ser modificado. Es inadmisible que justifiquemos y eximamos de pena a quien mata por ofensa de su honor, por ser engañado, por ser “víctima” de una infidelidad. Debemos exonerar de pena a quien mata como forma de poner fin a una historia de dominación, sometimiento y torturas en la vida familiar.
En este sentido adherimos a la redacción alternativa del artículo 36 propuesta por la ex senadora Margarita Percovich y la doctora Diana González: “Artículo 36. El estado de intensa conmoción provocado por el sufrimiento crónico producto de violencia intrafamiliar, faculta al juez para exonerar de pena por los delitos de homicidio y de lesiones, siempre que concurran los requisitos siguientes: 1) Que el delito se cometa por el cónyuge, concubino, descendiente o ascendiente de éstos o de la víctima, conviviente o persona con la que la víctima hubiera tenido una relación de noviazgo. 2) Que el autor hubiera sido sometido a intensa y prolongada violencia por parte de la víctima o tuviera conocimiento de igual sometimiento de sus descendientes, ascendientes u otras personas bajo su guarda o cuidado con quienes mantuviera fuertes vínculos afectivos. 3) Que el autor u otras personas pudiendo solicitar protección, lo hubieran hecho sin que las respuestas hubieran resultado eficaces”.
No podemos seguir esperando. Exijamos justicia para quienes sufren violencia doméstica y llegan a extremos tan duros como éstos.

*     Licenciada en trabajo social, integrante de la asociación civil El Paso, y de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual.

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