La voz de Víctor Hugo Morales
Brecha solicitó a través de su corresponsal en Buenos Aires una entrevista con Víctor Hugo Morales. Esta es la respuesta que el conocido relator envió por correo electrónico: “Les agradezco enormemente pero no quiero hablar para Uruguay. En Uruguay habla mi vida; el que no la recuerde, mala suerte. Al menos por ahora no defraudaré a nadie, porque ya les dije que no a muchos. Es demasiado burdo todo: o te das cuenta o no, por vos mismo, y no hay nada que puedas hacer. Abrazos”.
Pero Morales sí respondió a través de su programa de radio a las preguntas de la revista argentina Noticias. A continuación reproducimos algunos de esos párrafos.
Consultado sobre sus vínculos con algunos militares con quienes el propio relator admitió guardar “cierto afecto”, Morales responde: “Conocí a un oficial llamado Walter di Carlo. Era a su vez amigo de una persona que sigue siendo íntimo amigo, llamado Pedro Ocampos, notorio coiffeur. Vivían casi pegado y charlamos muchas veces. Si lo viese ahora, al cabo de treinta años, me daría gusto. Era un tipo con el que discutíamos con pasión y lo sentía un militar demócrata. El mayor Grosso, al que conocí como consecuencia de una anécdota deportiva, fue generoso en ciertas advertencias formuladas tras verme discutir y en función de lo que escuchaba en la radio. Me dio a entender, en una ocasión, que había gente que me tenía entre ojos. Salvo que en su testimonio me defraude, tendría gusto en encontrarme con él. El capitán Cedrés era dirigente de Huracán Buceo y pasaba siempre por la cabina. No me acuerdo de haber tenido otra relación con él. Pero lo voy a situar en 2012. ¿Sabe cuál es el político con el que almorcé más veces en mi vida? Mauricio Macri. (...) ¿Sabe cómo charlamos? Discutiendo a las risas. Con respeto. Una buena pulseada delante del director de la radio, una vez, y la directora de programación la segunda. Hay otros encuentros, muchos más. Pero los de ahora por la discusión política son más interesantes de citar. (...) ¿Sabe cuál es el libro de Haberkorn dentro de diez años, pagado por Clarín, producido por Majul, prologado por Lanata y promocionado de puro alcahuetes por Perfil? Que yo en realidad no era tan del gobierno como se decía. Que Haberkorn tiene testimonios fidedignos, que yo me reunía a escondidas con él. Que le tiraba algunas pálidas como que pensaba distinto, pero en realidad estaba a su servicio”.
Luego desde Noticias se le pregunta acerca del valor exacto que le asigna a la documentación presentada en UruLeaks (una publicación que Morales realizó presentando documentos de la dictatura uruguaya, donde queda claro que los servicios de inteligencia le hacían un seguimiento). “Los archivos son exactamente cómo me visualizaba la dictadura. Jodido, persistentemente de izquierda, con proyección política desde ese palo, taimado. Es lo que está escrito, no dicho en el aire por testimonios orales 35 años después. Sólo a un imbécil se le puede ocurrir que eso es comparable. Lo escrito por los servicios de inteligencia contra la versión oral de quienes ahora seguramente hablan desde una fuerte intencionalidad política. A qué el libro no tiene una línea escrita, una carta, un pedido, un saludo de cumpleaños. Informe secreto del Ejército versus testimonio oral manejado por quien de la misma manera escribió un libro en el que denuncia que los tupamaros eran cómplices de los militares, que torturaban juntos, que allanaban juntos, que se vendieron a los milicos para llegar al poder.”
Cuando se le pregunta sobre sus visitas al Batallón Florida entre 1975 y 1978, donde según Noticias iba “con gran asiduidad para jugar al fútbol, al básquet, al pool y a la paleta, comer y tomar copetines y participar de celebraciones sociales”, Morales responde: “Estuve dos veces con veinte compañeros. En la primera nos peleamos, nos fuimos mal por las patadas de un partido, y en la segunda hubo cordial relación y un almuerzo. Nunca más estuve allí. (...) No formé parte de nada, pero en ese almuerzo hablé como hablo siempre, sin guardarme nada”.
Otra de las preguntas de la revista argentina alude a una grabación del 4 de setiembre de 1977, donde en la despedida del mayor Grosso “consta un discurso suyo donde resalta la amistad y todas las veces que lo ayudó por teléfono y en persona a resolver problemas familiares, personales y profesionales”. Morales responde: “Grosso fue un caballero. ¿Usted cree que todos los militares eran o son iguales? En algún cajón debo tener una postal que me envió de la India, creo, adonde había sido destinado después. Él medió para que volviésemos a un segundo partido (en el Batallón Florida), después del almuerzo en el casino de oficiales llamó y aconsejó. (...)
Grosso fue, sin traicionarse, un tipo que me dijo ‘No joda, no arruine su carrera. Lo miran. No se pase de la raya’. No recuerdo qué habré dicho, pero hoy, 35 años después, le diría: usted hizo algo por mí y mi familia. Estoy seguro que sí. Gracias y buena suerte”.
Otro de los episodios que Noticias toma del libro para consultar al relator tiene que ver con sus elogios a los organizadores del Mundial 78 en Argentina. Se lo consulta precisamente sobre un texto suyo que dice, luego de que Argentina obtuviera el campeonato: “son soldados, ganaron la batalla y la guerra, trajeron la paz y la esperanza, la reconciliación y la confianza”. Víctor Hugo asegura que “por supuesto ignoraba lo que sucedía en Argentina. Yo denunciaba a los dirigentes de los clubes uruguayos por haber quedado afuera del Mundial a causa del egoísmo y los intereses de cada uno. En Argentina llegaron a prohibir durante meses la venta de jugadores. Se anteponía el interés del seleccionado al de los clubes y sus dirigentes. Viví el Mundial como un argentino más.
Si usted lee mis notas de entonces, no se puede creer de qué forma participé del Mundial. Hace unos dos años recuerdo que Abuelas me pidió que escribiera sobre el Mundial 78 por algo que estaban haciendo. Les escribí, para que lo publicaran así, una nota en la que les pedía disculpas. Que la del Mundial 78 era una etapa de la que no me sentía orgulloso. Quizá, sin que fuera justo, preferí clavarme unos puñales que hablar con autoridad de ese tiempo”.