Brecha Digital

Choquehuanca, la Coca-Cola, la macha, el mocochinche y una no noticia

Es cierto que el gobierno boliviano no se ha esforzado mucho en estos años por “hacerse entender” en un contexto en el que, culturalmente, no se puede decir que la “cosmovisión” que comparten dos de sus principales dirigentes (el presidente Evo Morales y el canciller David Choquehuanca) no es ni por asomo la culturalmente dominante ni siquiera en esa parte del mundo. Es cierto también que entre los malentendidos culturales se han colado además, en boca de los dirigentes bolivianos, disparates que se han prestado más para la ironía o la chacota que para cualquier debate ideológico o político que hubieran querido promover. No hay quien no recuerde, por ejemplo, las ocurrencias de Evo Morales de hace un par de años acerca de las consecuencias de los pollos transgénicos sobre las conductas sexuales de los hombres “en su ser como hombres” y en la expansión de la calvicie…

Pero lo sucedido esta semana con David Choquehuanca resultó por lo menos curioso. El canciller boliviano, que acostumbra hacer referencia a profecías precolombinas y que se define como un filósofo aymara, evocó en un discurso, la semana pasada, una profecía maya sobre un próximo cambio de época. El hombre hablaba en los alrededores de un santuario cargado de simbolismos prehispánicos a orillas del Titicaca, de donde se dice que surgieron los fundadores del imperio inca, y en determinado momento recordó que para el calendario maya el 21 de diciembre de 2012 es un parte aguas, “no el fin del mundo” sino el fin de cierto mundo y el comienzo de otro. “El 21 de diciembre de 2012 es el fin del egoísmo, de la división, el 21 de diciembre tiene que ser el fin de la Coca-Cola, y el comienzo del mocochinche (un refresco nativo a base de durazno)”. Eso dijo. Y también: “Tiene que terminar la macha; estamos en la macha, la oscuridad. Es el fin del odio y el comienzo del amor, es el fin del capitalismo y es el comienzo de la Pacha, del amor, del comunitarismo”.
De esa línea de lo que debería terminar y lo que debería empezar, el hombre no pasó. Pero la cosa fue que, entre ironías, protestas y horrores de un lado y clamores y vítores de otro, a Choquehuanca se lo tomó al piesísimo de la letrísima y se le hizo presentar como una medida lo que acaso había querido decir como una expresión de deseos. Se le hizo anunciar, por ejemplo, que la Coca-Cola sería expulsada de Bolivia el 21 de diciembre, y hasta ponerle fecha de caducidad nada menos que al capitalismo. “Evo decretó el fin del capitalismo. Expulsó a la Coca-Cola y lo hace coincidir con el calendario maya”, sostuvo en primera página “nuestro” El País ayer, jueves, y no muy distintos fueron los titulares de la agencia venezolana de prensa y Telesur, y en la otra punta de La Nación de Buenos Aires y La Vanguardia de España. Doble curiosidad: tal vez porque de símbolos imperiales modernos se trataba, y ya que estábamos agregarle morbo a la cuestión no venía mal, en ese anuncio se coló además que también Mc Donald’s “abandonará Bolivia” a fines de año. Lo dijo la anv, pero también efe. Un problemita: Mc Donald’s ya abandonó Bolivia. No este año, sino hace diez, cuando cerraban sus diez franquicias por un puro y simple fracaso comercial, y nada tuvo que ver Evo, ni Choquehuanca ni ningún aymara –al menos directamente, quizás sí por no aceptar la superioridad de la hamburguesa–, fue una decisión estrictamente comercial. Evo ni siquiera era presidente.
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