Intimidad entre secreto y transparencia
- Última actualización en 17 Agosto 2012
- Escrito por: Mariangela Giaimo
Con el semiólogo español Jorge Lozano
Es catedrático de teoría de la información en la Universidad Complutense de Madrid y fue secretario de redacción de la Revista de Occidente, de la Fundación Ortega y Gasset. Actualmente realiza una investigación sobre Wikileaks y su relación con los paradigmas de la comunicación. En esta entrevista con Brecha reivindica el papel actual de la semiótica, habla de los puntos de contacto entre el secreto y la transparencia, de la dualidad de los supuestos ídolos de masas y analiza el discurso de Rajoy en plena crisis española.
—En una entrevista suya con Brecha, en mayo de 2008, usted pronosticaba un giro social hacia la austeridad, el pudor y la privacidad. Este último número de la Revista de Occidente que usted coordinó trata justamente sobre el secreto. ¿Sigue esta devoción social por lo que está oculto?
—Se ha reafirmado. En el terreno de la información, por ejemplo, Wikileaks supone el triunfo –como anhelo– de la transparencia y de la ilusión de que cualquiera puede describir, desarticular y descubrir cualquier secreto del poder. Es decir que la lucha está entre la transparencia total y la opacidad y el secreto. Porque hay cosas que deben saberse; hay cosas que no deben saberse; hay cosas que mejor que no se sepan y hay cosas que pertenecen a esa esfera de la privacidad (la máxima conquista de la humanidad). Curiosamente, la tentación del secreto por desvelarse confluye con la máxima de que el único secreto que puede ser no revelado es el secreto vacío. Estamos entre dos paradigmas inalcanzables que producen anhelos, pero estamos justo en el mundo de los signos donde el secreto, como la pesquisa, como la investigación, son actividades semióticas que tienden a desvelarse.
—¿Cuáles son las características del secreto?
—Para que haya secreto tiene que haber interés por desvelarlo. Si yo no te digo a ti que juego al polo no estoy manteniendo un secreto, puesto que a ti te da igual si juego al polo o al críquet. Por tanto también tiene que haber interés por él. Otra de las características fantásticas del secreto es que tiende a desvelarse, por eso no dura mucho tiempo, y por eso o termina desapareciendo o termina desvelándose y por tanto es verdad. Pero un secreto que durara mucho tiempo dejaría de ser secreto para convertirse en algo inexistente, y si se desvela pasa de secreto a otro régimen, que sería el de la verdad, o incluso el de la falsedad, la mentira.
Además el secreto no es algo que está, es algo que circula. Todorov sostenía que en la figura de la alfombra de James se manifiesta la gran novela del secreto. Yo me permito rectificar a Todorov diciendo que es una novela del secreto –es cierto, el protagonista es el secreto–, pero la escritura maravillosa de James hace que el secreto circule y forme por eso la idea de la figura en la alfombra. El secreto ha sido muy trabajado por tantísimos semiólogos y sociólogos, porque es un tema fundamental, y que no debe confundirse con censura o restricción de información.
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