La capacidad de asombro se ve desbordada ante algunos comentarios en las páginas digitales de noticias locales. Brecha sondeó cómo distintos medios manejan esos contenidos, qué tanto les preocupa regular las discusiones en los foros y cómo han usado diversas modalidades de control.
Al principio todo era libre. El cuadradito en blanco y la sugestiva invitación a opinar. Ahora todos los portales de noticias locales –incluso las versiones digitales de medios escritos, radiales y televisivos– tienen algún nivel de control antes de permitir que los usuarios publiquen comentarios en sus sitios, o al menos exigen registrarse previamente, ya sea mediante redes sociales o perfiles dentro de las mismas páginas.
Los criterios que los distintos medios afirman sostener son los mismos: no divulgar información personal o que tenga que ver con la vida privada de otros, evitar la discriminación y la incitación a la violencia. La diferencia estriba, entonces, en los esfuerzos que estos medios hagan para que los comentaristas se apeguen a esos criterios. Parece que al uruguayo eso de la autorregulación no se le da muy naturalmente.
MONTEVIDEO.COMM. María Noel Domínguez comentó a Brecha que para Montevideo Portal –donde es editora responsable– el mecanismo ha variado, pero ha ido incrementando paulatinamente la seguridad: “Entendimos que muchas veces no se hablaba con el respeto y los criterios para los que estaba creado el espacio. Además de que eso nos generó muchos problemas con los políticos o distintas personas a las que consultábamos”.
El primer problema que enfrentaron fue el del anonimato. Los seudónimos con los que se podían firmar los comentarios estimularon el que nadie se hiciese cargo de sus dichos: “Es una cuestión de actitud. Cada uno puede pensar de mí o de otro lo que quiera, pero para hacerlo público tiene que tener la capacidad de sostenerlo. Eso estaba claro en las condiciones de participación, que fuera un espacio de intercambio de opiniones con respeto y criterios. No resultó; sin ser intervenido no se pudo sostener. Se había generado un espacio bastante impune. El anonimato te da impunidad y la impunidad te genera otras cosas”.
Así, fueron desarrollando un sistema múltiple de control. Primero el registro previo al comentario, luego confirmar ese registro como válido, cotejarlo con una base de datos de usuarios, a los que se les fue pidiendo cada vez más información. También incorporaron un sistema de valoraciones interno. Cuando algún comentario cosecha mayoría de votos negativos, queda oculto de la primera lectura. En caso de que un usuario acumule denuncias a sus comentarios, se le prohíbe la publicación. También agregaron filtros personalizados que permiten –desde las otras cuentas– bloquear a comentaristas que no les caigan en gracia.
Aprovechando la ventaja de ser hacedores del software con el que la página funciona, fueron subiendo el listón: “pero a medida que los requisitos tecnológicos aumentaron, consecuentemente lo hicieron las formas de franquearlos”.
El portal utiliza además un mecanismo de prohibición automática de palabras en el que esto se ve clarito. Los administradores crearon un diccionario de “malas palabras” que aparecen bloqueadas en los comentarios, a las que luego debieron agregar las que los usuarios inventaban –cambiando la letra por un cero, por ejemplo– para remplazar las prohibidas.
Además de todo eso, vieron la necesidad de que lo publicado fuese revisado por los periodistas, quienes dedican parte de su horario en la redacción a esta tarea. Siguen el criterio anunciado más arriba: vetan el lenguaje vulgar, los casos en que se divulgan datos personales de otros o cuando los comentarios incitan a la violencia. Ante la duda se consulta alrededor, al resto de los periodistas en la redacción. Este nivel, según Domínguez, tampoco es exhaustivo: “A las cuatro de la mañana es muy difícil monitorear lo que se publica”.
180. En el caso del portal 180, toda la moderación se hace manualmente y de forma previa a la publicación, también en manos de los periodistas de la redacción. Según comentó a Brecha su jefe de contenidos, Mauricio Erramuspe, esta modalidad fue decidida desde el lanzamiento del portal en el año 2008, porque “el espacio que tenemos es éste y tratamos de cuidarlo en todo, especialmente en que no se desvirtúe al punto de que deje de ser relevante. Es muy fácil que eso se produzca, que se pierda en términos de debate e información”.
180 no cuenta con ninguna forma de registro de los usuarios ni moderación automática de ninguna clase. Erramuspe afirma además que hacerlo caso a caso es el único filtro que les parece “confiable”, aunque “igualmente así y todo se nos escapan cosas en el volumen de comentarios que llegan”. Esta modalidad trae aparejada la consiguiente queja de los usuarios por las demoras o el rechazo de la publicación de algunos mensajes: “De hecho todo el tiempo estamos recibiendo insultos nosotros mismos por no publicar los mensajes, tratándonos de censores. Entendemos que no se trata de eso. No es que nos molesten las opiniones, es que hay otro tipo de cosas que no creemos pertinentes para un medio de comunicación y para un medio periodístico”.
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