No es el que más mujeres mata en el país, pero seguramente en el imaginario femenino sea uno de los más temidos. El cáncer de cuello uterino provoca 320 nuevos casos y 140 víctimas mortales al año en Uruguay. Es el tercero en incidencia y el quinto en la tabla de mortalidad, según un informe de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer publicado en 2010. Los dos primeros puestos (tanto en incidencia como en mortalidad) los ocupan el cáncer de mama y el de colon y recto.
La particularidad del ccu es que se desarrolla a partir del vph, que a su vez se contrae por trasmisión sexual, por tanto es prevenible.
De todos los subtipos existentes del virus, cuatro se consideran causantes del cáncer. Un dato interesante aportado por las autoridades en la conferencia del viernes es que, al contrario de la idea extendida, no es cierto que la mayoría de las mujeres tenga el vph. Sólo 20 por ciento de las que se realizan el examen Papanicolau portan el virus (refiere en general y no sólo a los subtipos vinculados al cáncer). También es justo decir que son muy pocas las uruguayas que se hacen este examen: sólo el 35 por ciento.
Las vacunas en debate atacan a dos de los cuatro subtipos que provocan el cáncer, a ellos está asociado el 70 por ciento de los casos de ccu. Con ese argumento los nacionalistas pretenden que el msp decida la universalización, y en reiteradas oportunidades han dicho que con la negativa se “discrimina” a las mujeres, puesto que hoy día para acceder a la vacuna deben pagarse alrededor de 500 dólares.
En una carta dirigida al presidente José Mujica catalogaron de “frívolos” los argumentos del msp para no adoptar “una medida indiscutida por la comunidad científica internacional y nacional, y recomendada especialmente como factor decisivo de prevención”; en otro pasaje alertaron sobre la “grave omisión, cuando impide deliberadamente que niñas y jóvenes sean inmunizadas contra un virus que cobra una muerte cada día y medio en nuestro Uruguay”.
El ya mencionado trabajo realizado por la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer reconoce a la vacuna como “una forma de prevención del cáncer de cuello uterino muy efectiva para los tipos virales más frecuentes en las lesiones precursoras del cáncer de cuello uterino epidermoide”. Las vacunas “prometen ser una herramienta importante para la prevención primaria”, dice el informe, que no obstante agrega que “aunque bajen los costos y se implementen programas de vacunación efectivos habrá un 30 por ciento de cáncer de cuello que no será prevenido. Los efectos protectores se observarán recién dentro de 30 años aproximadamente. Esto determina que se deben extremar todos los mecanismos de prevención y fortalecer especialmente la prevención secundaria del cáncer de cuello uterino”.
“Como padre puedo decir que prefiero que mi hija esté en un 70 por ciento cubierta a que no esté nada cubierta”, dijo a Brecha el diputado Javier García.
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