Brecha Digital

Menos amor y más logaritmos

El documental argentino La educación prohibida, del director Germán Doin, se estrenó en forma simultánea el pasado 13 de agosto en varias partes del mundo, incluyendo varias ciudades de Uruguay. De distribución gratuita por Internet, lleva al día de hoy casi 300 mil descargas y más de dos millones y medio de reproducciones. Planteado como una crítica devastadora a la educación tradicional, su mensaje es bobalicón y, en última instancia, peligroso.

Cuando han transcurrido más de dos horas de este documental insufrible y ya se acerca el ansiado final, aparece otra vez en pantalla el argentino Pablo Lipnizky, fundador y director del colegio Mundo Montessori de Colombia. Lipnizky es uno de los 90 latinoamericanos y españoles entrevistados para esta película y había aparecido ya varias veces en pantalla, pero esta última aparición suya es importante porque sintetiza a la perfección la forma y el fondo de toda la obra. “Hay una sola cosa que es realmente importante...”, dice. Pero se emociona y no puede seguir. Hace una pausa. Se seca una lágrima. Con la voz quebrada, continúa: “Es el amor que nosotros le podamos dar a los niños. Si queremos una sociedad diferente, lo único que realmente tenemos que hacer es amar a los niños... El conocimiento va a venir solo”.
El sentimentalismo afectado de esta declaración expresa la tónica general del filme. Pero no es sólo la forma la que queda condensada en estas palabras, también la tesis central de la película.
Los diversos testimonios que recoge confluyen en una crítica al educador tradicional por estar supuestamente posicionado en “un lugar arrogante”, desde el cual ejerce un poder abusivo y despótico. No se trata de una mera crítica a los abusos que maestros y profesores eventualmente pueden cometer en el curso del normal ejercicio de su profesión, sino de un ataque a la idea misma de educación tal como ha sido concebida en la modernidad, es decir, desde la Ilustración a nuestros días.
El documental recomienda a los nuevos educadores “no tener la intención de enseñar”. Se les recomienda “abandonar la pequeña omnipotencia (...) de creer que llevan algo que enseñar a sus alumnos”. Se les pide que renuncien a instruir, que acepten que su función es cuidar y amar a los niños. Se les recomienda “un gran trabajo de humildad”.
La idea, que se repite una y otra vez a lo largo de la obra (que en general es bastante obsesiva y repetitiva) –idea que el testimonio de Lipnizky resume a la perfección–, es que los docentes deben preocuparse por la felicidad de sus alumnos, no por lo que aprendan o dejen de aprender. El aprendizaje de los contenidos disciplinarios específicos (lenguaje, matemática, ciencias) vendrá solo, por añadidura. O simplemente no vendrá. En cualquier caso, sólo importa que los niños y adolescentes se sientan amados y respetados. Como indica de forma elocuente otro de los testimonios que recoge la película: “Se puede vivir sin saber qué son los logaritmos”.
Es una verdad trivial, desde luego: se puede vivir sin saber qué son los logaritmos. En general, se puede vivir sin poseer ningún conocimiento complejo y avanzado. La falta de conocimientos avanzados no amenaza la supervivencia de los individuos en modo alguno. En teoría, incluso se puede ser muy feliz a pesar de carecer por completo de ellos. No está comprobado que el saber avanzado haga feliz a nadie y hay incluso quienes piensan que, en dosis elevadas, el conocimiento y la cultura producen una cierta tendencia a la melancolía, la introspección y la infelicidad.
Ahora bien, lo que decididamente no tiene mucho sentido y es bastante sorprendente es que se recomiende a maestros y profesores que renuncien a enseñar, como si ello fuera la solución para la crisis de las instituciones educativas. Es algo así como renunciar a construir viviendas para solucionar la crisis habitacional. Después de todo, el hombre ha vivido al aire libre durante miles de años. Es muy cierto que se puede vivir sin saber qué son los logaritmos, pero no es menos cierto que también se puede vivir a la intemperie. Así que la solución revolucionaria a la crisis habitacional bien podría ser renunciar a la vivienda. Sin ir más lejos, una solución igualmente revolucionaria podría ser ensayada en el área de la salud.
La idea que sobrevuela el documental, y que a veces se enuncia explícitamente, es que, inmersos en una enseñanza de nuevo cuño –más libre, más tolerante, más amorosa, más abierta y más respetuosa–, los niños y adolescentes podrán no aprender qué es un logaritmo (algo que a fin de cuentas parece que no importa mucho), pero no van a dejar de aprender, en cualquier caso, nada de aquello que es verdaderamente importante para la vida. Es una pena que el documental no nos instruya acerca de cuáles son esas cosas realmente importantes, aunque el espectador inevitablemente termina por asumir más tarde o más temprano que lo único realmente importante en la vida es el amor.
En este sentido, uno de los entrevistados se permite afirmar que, contrariamente a lo que suponen las formas pedagógicas dominantes, no haber aprendido a leer, a escribir o a calcular no significa no estar educado. Para tranquilidad –quizás– de algunos espectadores, otro de los entrevistados, el español Juan Peré, de la escuela libre La Caseta, sostiene que los niños aprenden a leer, a escribir y a calcular “igual que aprenden a andar”, por el mero hecho de que “hay adultos que andan”, es decir, por el mero hecho de que están “en el contexto cultural humano”.
Las instituciones educativas de nivel primario y secundario están en crisis en muchas partes del mundo. Todos los años llegan a las universidades de Uruguay y de otros países enormes contingentes de estudiantes que no saben leer ni escribir, por no mencionar otras capacidades de las que también carecen. Es necesario, por tanto, revisar críticamente muchas cosas. Pero si uno se toma en serio lo que declara la inmensa mayoría de los entrevistados en La educación prohibida, la solución a este problema pasa por resignarse, comprender que hay cosas en la vida más importantes que los logaritmos y suprimir las instituciones educativas tal cual las conocemos hoy en día.
“La idea más revolucionaria que existe es intentar que las personas sean felices”, nos informa Jordi Mateu, de la Red de Educación Libre de España. Admitamos que eso sea así. El problema es que esa idea no tiene nada que ver con la educación.
La idea más revolucionaria en materia educativa es la que dice que las personas normales son todas igualmente capaces de llegar a compartir los frutos más elevados de la actividad intelectual del hombre. Esa es la idea que muchas generaciones han compartido, desde la Ilustración a nuestros días. Contrariamente a lo que se había pensado durante muchísimo tiempo –contrariamente a lo que habían pensado, sin ir más lejos, filósofos como Platón o Aristóteles–, los ilustrados creyeron que todo hombre podía ser educado y que, de ese modo, cualquiera podía llegar a compartir los resultados más refinados de los esfuerzos cognitivos de la humanidad.
A la raza humana en su conjunto le ha tomado miles de años forjar herramientas conceptuales cada vez más complejas. Hemos concebido ideas bellas y sofisticadas, como la idea de logaritmo. Hemos concebido más tarde ideas mucho más complejas que esa; ideas más elegantes y más avanzadas, tanto en el ámbito de la matemática como fuera de ella. Cada una de esas ideas, cada uno de esos conceptos, es un logro del intelecto humano; una conquista que ha llevado mucho tiempo y mucho esfuerzo. Es una tontería pensar que ese conocimiento trabajosamente forjado durante generaciones y generaciones puede ser redescubierto a cada paso, todo el tiempo. La educación nos ofrece la oportunidad maravillosa de treparnos a los hombros de los gigantes que nos han precedido y mirar más lejos que ellos. Los filósofos ilustrados pusieron en circulación la idea revolucionaria según la cual ese universo conceptual es accesible a todos. Este documental, La educación prohibida, nos dice ahora que los niños sólo necesitan amor y que con esa dieta intelectualmente tan magra serán capaces de llegar adonde sea que se propongan llegar en la vida.
No está bien mentir a los niños. La verdad que todo adulto sabe, y que los maestros y profesores tienen el deber moral de trasmitir a sus alumnos, es que el amor no basta; que sólo con amor no se llega a ninguna parte. Si los docentes renuncian a ese deber, los niños igual descubrirán la verdad, más tarde o más temprano. Sólo que para cuando lo hayan hecho quizás sea demasiado tarde.

 

Comentarios   

 
+5 #41 Gonzalo Figueroa 09-10-2012 06:44
Más amor, más logaritmos... (LA PELÍCULA QUE NO SE VIO...)


Hay que ser muy cuidadoso a la hora de hacer un relevamiento periodístico y posterior crítica. Lo fundamental es manejarse con VERACIDAD utilizando citas textuales y no ‘impresiones’ ni ‘sensaciones’ o arriesgar a querer reinterpretar lo que quiso decir una persona. En esta crítica realizada a la película, el autor no se limitó a describir lo expuesto en el filme, sino que deformó los hechos y dichos, y los reinterpretó de acuero a sus intereses, pareceres o vaya a saber uno con qué intención. El artículo que escribió el Sr. Anibal Corti cuenta con este mal, con DATOS INEXACTOS acerca de la película y por lo tanto su informe es tendencioso y tergiversador.

Primero una breve descripción de la película para los que la vieron y los que no:

- La película está indexada con fragmentos de entrevistas a Neuropedagogos, Terapeutas, Educadores, Investigadores, pediatras y líderes de organizaciones educativas vanguardistas o alternativas. El pasaje que va uniendo dichas entrevistas está formado por un narrador y una historia ficticia acerca de la vida escolar de varios alumnos adolescentes.
- Estos distintos profesionales entrevistados disertan acerca del desarrollo y la importancia de la educación y aprendizaje en el hombre.
- Se cuestiona la manera de incorporar el conocimiento en las actuales instituciones escolares, es decir el método. Se sostiene que la educación está centrada en los objetivos alcanzados, sin importar el aprendizaje.
- Se respeta la pluralidad de ideas, se pide colaboración en el proceso educativo por parte de educadores, educandos y familia.

Ahora pienso que algunas de las falacias del autor de la nota merecen ser respondidas:

- “Planteado como una crítica devastadora a la educación tradicional (...)” El adjetivo ‘devastador’ define a algo que no da lugar a réplica, imparable o rotundo. Por el contrario el mensaje de la película es una crítica constructiva, que invita al cambio, no implica ningún ataque a las instituciones vigentes, sólo reclama apertura.
- “Pero si uno se toma en serio lo que declara la inmensa mayoría de los entrevistados en La educación prohibida, la solución a este problema pasa por resignarse, comprender que hay cosas en la vida más importantes que los logaritmos y suprimir las instituciones educativas tal cual las conocemos hoy en día.” Esa es TU LECTURA de la película. El MENSAJE, es otro y las personas podrán leerlo más abajo o verlo por su cuenta en la película. La idea no es suprimir las instituciones educativas tal cual las conocemos hoy en día. Es cambiarlas, adaptarlas a las necesidades humanas modernas.
- “Es una tontería pensar que ese conocimiento trabajosamente forjado durante generaciones y generaciones puede ser redescubierto a cada paso, todo el tiempo.” No es ninguna tontería. Forma parte del ensayo y error, del cambio de paradigmas y de la evolución en materia de conocimientos de la especie humana. De lo contrario aún nos encontraríamos practicando lobotomías a pacientes psiquiátricos, por citar uno de los tantos ejemplos que existen en el progreso del conocimiento.
- “(...) la educación prohibida, nos dice ahora que los niños sólo necesitan amor y que con esa dieta intelectualment e tan magra serán capaces de llegar adonde sea que se propongan llegar en la vida.” Ves al amor como REEMPLAZO del conocimiento. La película sostiene que el amor es el vehículo y ruta para llegar de manera más sencilla y agradable a un conocimiento duradero. Considero esta la peor de todas las tergiversacione s que hiciste acerca del mensaje del filme.


Retomando mi análisis me atrevo a preguntar: ¿Cuáles son los argumentos para sostener que el mensaje de la película es ‘bobalicón’ y peligroso? ¿Peligroso para quién?

Te sugiero que te tomes con seriedad la profesión periodística, no seas irresponsable en la forma de mezclar tu forma de pensar con los hechos o datos recavados y después presentes tu PRODUCTO FINAL como si fuera una VERDAD. Hay gente que te leyó alguna vez y que te leerá en un futuro inmediato.

Cito textualemente el mensaje de la película:

"Esta película expone una parte de las ideas que encontramos (...) No existe una sola forma, no existe el mejor modelo, la verdadera diversidad existe cuando se respeta y se experimenta la diversidad en todas sus dimensiones (...) Necesitamos que sus ideas y prácticas salgan a la luz para poder conocer sus aportes, historias, riquezas y limitaciones. Compartir recursos, intercambiar visiones y construir juntos un nuevo paradigma educativo [...] es una invitación a encontrarnos con la educación más allá de los muros de la escuela que todos conocemos. Una invitación a pensar otras formas de aprendizaje, a conversar y debatir acerca de nuestras prácticas escolares y educativas."


Saquen sus propias conclusiones. Vean la película si quieren. Pero por sobre todas las cosas, piensen por ustedes mismos. Cuestionen lo que leen, oyen y ven. Saludos.

Gonzalo Figueroa.
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+1 #40 Marco Soto 29-09-2012 08:11
Acabo ver el video y realmente es increible, es estimulante, es enriquecedor, lástima que el autor de la presente crítica JAMAS lo entendió, pero es que para comprenderlo hay que saber, y desde la ignorancia cualquiera escribe lo que quiera.
En sí no encontré ningún argumento validó, sustentado que refute las tesis de fondo del video.
Como educador, debo reconocer que no entendí, porqué para el articulista el amor es peligroso?
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+1 #39 martín i 27-09-2012 17:12
Grande Anibal: justo donde se riza el rizo. abrazo.
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+1 #38 Guzmán 21-09-2012 03:27
Si hubiera salido en el país no hubiera comentado, quien lo escribió se quedó en la chiquita, faltaría un ciclo de "lo que no viste de lo que ves", el documental por más denso aburrido reiterativo que sea, propone una revolución de la educación basa su ideal en el amor y el respeto a los tiempos que cada niño merece algo fundamental, pero nunca dice que no debe aprender tal y tal cosa. Hermano fijate que muchos de los hombros que pisas para ver más allá carecieron de la educación que pregonás. Falta riesgo en tu crítica, es destructiva no constructiva, al mejor estilo de la derecha. Siempre en la misma vereda..
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0 #37 Agustín 13-09-2012 16:50
No laurita. Me entendiste mal. Puse "logaritmos" entre comillas como metáfora de lo intelectual, tal como interpreto que hace quien escribe el artículo. Sumas, restas, multiplicacione s, divisiones, etc etc, son actividades intelectuales y lo que apelo a decir con mi comentario es que un niño con carencias afectivas grandes es difícil que tenga la capacidad atencional o la pasión necesaria para aprender correctamente las cosas intelectuales. Estudié mucha psicología evolutiva, piaget, vigotsky, si a eso te referís, de hecho me quedan materias para ser psicólogo y ya trabajé con niños en edad escolar de contexto crítico (en todos los aspectos en que se puede manifestar una situación crítica). No te apresures tanto a la hora de dar cátedra y menos desafiando personalmente.
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-1 #36 LAURITA 13-09-2012 01:59
Cito a Agustín:
Evidentemente los niños precisan amor, ese es un requisito fundamental para poder tener una mínima pasión por la vida que te permita después adquirir conocimientos intelectuales. Hay un orden increscente de prioridades y necesidades humanas, en el cual el amor y la necesidad de ser valorado están bien encima. Ahora bien, las necesidades intelectuales también ocupan su lugar de importancia, de hecho tal "ranking" varía de persona en persona, según las características de cada uno. Unos precisan más atención, otros menos, unos más "respuestas", otros menos.
La idea (ideal) es que en la sociedad existan instituciones para suplir todas las necesidades, familia, amigos, etc, para las necesidades afectivas, e instituciones educativas para la s intelectuales. Sabemos que la práctica es mucho más compleja que la simpleza de la teoría, y que la sociedad es hipócrita cuando pretende que un niño con carencias gigantescas de amor aprenda "logaritmos", puesto que su atención está dirigida en adquirir las cosas más importantes antes que las menos, como es natural. Ahora, deducir de esa gran verdad, que el Estado no tiene que brindar instituciones para la formación intelectual es una gran estupidez. No se trata de aniquilar las instituciones educativas porque las instituciones afectivas estén en crisis, son mundos distintos. Aceptemos que los niños deben recibir más amor y que eso es una prioridad, pero tampoco deliremos.


Se ve que sabés poco de organización escolar, curriculums, programas, etc. Estás expuesto a que te vendan cualquier cosa.¿Cómo podés pensar que a un niño en la escuela, se le enseña matemática compleja (logaritmos)o cosas por el estilo? Eso es del secundario. Como no saben, generalizan pavadas.
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+2 #35 martin 09-09-2012 18:47
Cito a esteban:
Ya lo dijo Roger Waters.....

Esto es una discusión más rioplatense: Calamaro vs. Tanguito
"No se puede vivir del amor" o "El amor es más fuerte"
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+2 #34 maestra lau 09-09-2012 16:09
Me pregunto si todos: comunicadores, abogados doctores, carpinteros, etc, debemos teorizar acerca de la educación. Esto da logar a una ciencia bastante compleja que es la opinología.
Yo estoy de acuerdo con que opinemos acerca de los resultados y como se sienten nuestros hijos en los ámbitos educativos, pero no considero que se pueda hacer una crítica tan devastadora sin fundamentos teóricos o sin haber estudiado didáctica o psicología evolutiva. Pudo haber sucedido que usted como espectador se haya perdido de muchas cosas por no haber tenido la posibilidad de intentar enseñarle algo a un niño alguna vez.
Siento que siempre que se ha planteado algo que nos desestabiliza, se han generado movimientos de reacción, que nos muestran lo peligroso que puede ser pensar distinto.
Yo educadora, tomé esta película como una gran oportunidad de reflexionar y cambiar porque como tu mencionaste lo que estamos haciendo, hace mucho que no funciona. Entonces¡ porque no abrirse a algo diferente?, porque dice amor, y eso aterra a los intelectualoide s? Compete a los educadores ver que es lo más eficiente para hacer que los niños aprendan, y si lo mas efectivo es el amor, AMEMOS.
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+2 #33 LAURITA 07-09-2012 02:46
Cito a Marisa:
¿Más logaritmos y menos amor?
Primera frase que me llama la atención: “Es una pena que el documental no nos instruya acerca de cuáles son esas cosas realmente importantes, aunque el espectador inevitablemente termina por asumir más tarde o más temprano que lo único realmente importante en la vida es el amor.”
Veo que la persona que escribió esta nota, El Sr Corti, no entendió absolutamente nada de la película, puesto que lo que más queda claro es justamente esto: Se debería enseñar el respeto, los valores de convivencia, el amor al el prójimo, la tolerancia, y el tener la cabeza abierta para entender las cosas. El señor que escribió esto, no debe tener ni la más pálida idea de lo que es un logaritmo. Si lo supiera, no podría haber escrito esta incongruencia. En caso de saberlo, hubiera podido elegir otros conceptos más útiles y menos específicos que un logaritmo. Además, la lectura de su artículo, denota un desprecio por “el Amor”, así con mayúscula… Amor que no tiene nada que ver con la sensiblería barata. El concepto ha sido tan manoseado, que ha llegado a confundirse. De esa falta de Amor, es de donde nace toda la decadencia, de donde nacen la intolerancia, el racismo, la irrespetuosidad: todos los males de la humanidad. No saber lo que es el Amor, y compararlo con un “logaritmo”, además, es no tener ni las básicas.
Otra frase que me sorprende: “Este documental, nos dice ahora que los niños sólo necesitan amor y que con esa dieta intelectualmente tan magra serán capaces de llegar a donde sea que se propongan llegar en la vida.”
Así que el amor es “magro”, para el señor Aníbal Corti. Y “llegar a algo en la vida” ¿es tener un título universitario y ganar mucho dinero, quizás? ¿Aquel que no tenga un título, no es “nadie” en la vida? El licenciado en filosofía Sr. Corti frecuentó la Universidad y sabe mucho de Filosofía, pero no considera importante al Amor. Sin embargo, nos alienta a aprender a resolver un logaritmo. Qué genio que es don Corti! Un fenómeno, el tipo!
Primero, que el documental no dice eso. Nunca se habla de no educar y de dejar a los niños librados a suerte y verdad. Se habla de cambiar el sistema educativo obsoleto, y a todas vistas, ineficaz, a cargo de personas obtusas, que no escuchan, o escuchan mal lo que se les está tratando de decir -como evidentemente le ha pasado a este señor. Me pregunto si no será profesor de algún liceo, ya que defiende tanto, con uñas y dientes su fuente de ingresos. Gente como este tipo, tan reacia al cambio, es la que tranca la evolución del ser humano. Así es que los programas de estudio son tan anacrónicos, inadecuados y esquivan todo lo que tiene que ver con la enseñanza de valores.
Digo yo, Sr. Corti… “la letra con sangre entra”, forma parte de sus premisas de educación?

El documental es una crítica constructiva acerca de las falencias del sistema educativo actual y, principalmente, muestra ideas y alternativas de educación.
Los objetivos de la película son de promover el desarrollo de una educación integral del ser humano que respete los procesos y tiempos de los individuos, especialmente los niños; comunicar a jóvenes, padres y maestros la importancia que la educación tiene en nuestras vidas; fomentar un cambio de conciencia en torno a las formas de educar, destacando la necesidad de una participación activa y responsable de toda la comunidad, y promover la conducta basada en la cultura de la colaboración en vez de la cultura de la competencia y serruchar las patas al otro. Nunca se habla de dejar de instruir, ni enseñar. Se habla de instruir y enseñar BIEN.
El Sr Corti es un fiel exponente de a qué lleva este sistema educativo: a creer que un logaritmo es más importante en la vida que el Amor, y a pesar de ser licenciando en filosofía, no saber siquiera que el fin último del ser humano es llegar al BIEN (como ya lo dijo Platón, y no yo). ¿Y cómo se llega al bien, si no es a través del Amor? El amor a aprender, a superarse, a respetar al prójimo y a nosotros mismos, incluso instruyéndonos y adquiriendo todos los conocimientos, pero de una forma más natural.¿ Cómo se aprenden los valores, si no es a través de la aplicación de ellos?¿ Cómo se aprende el respeto o la tolerancia, si no es siendo respetuosos o tolerantes?
El Amor no es ser permisivo ni flojo, ni dejar hacer cualquier cosa, o no poner límites. Lo cual sería justamente contrario a los valores. Eso es la degeneración del concepto de Amor.
El la película se plantea el llegar a estos conceptos a través de una coherencia amable, y no a través del fierro. Y no dándole tanta importancia a un logaritmo restándosela al Amor. ¿Cuántos de los lectores recuerdan cómo resolver un logaritmo, y les ha servido en la vida para algo? Pocos, sospecho. Sin embargo, ¿hay alguno que pueda vivir sin Amor?

Los conocimientos no son para recordarlos toda la vida. A través del aprendizaje usamos funciones cognitivas y emocionales que hacen posible nuestro desarrollo como seres humanos. Es importante el PROCESO del aprendizaje y no memorizar,por ejemplo, la respuesta de un logaritmo. En el momento en que lo aprendés se despliegan un montón de mecanismos. Eso es lo importante y se hace con la enseñanza sistematizada. Hay demasiada "opinología" de gente que jamás ha profundizado ningún tema. Además, los niños y las niñas presentan diversidades propias de su origen socio-cultural, por lo tanto , tampoco es posible uniformar la llamada "educación alternativa" hablando constantemente de "el niño". A veces roza el fundamentalismo .
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-1 #32 Fabián Suárez 05-09-2012 18:18
Lo de esta señora Marisa es preocupante. Dice que hay que "tener la cabeza abierta para entender las cosas"· y no muestra ni un mínimo de esa actitud que reclama. Creo además que la que no tiene ni idea de lo que es un logaritmo es ella misma, y las incongruencia se las encuentro a ud señora al deducir de la nota de Corti que él tiene un desprecio por "el Amor". No veo tampoco que ud haya aclarado qué entiende por Amor (con mayúscula) ya que le parece tan importante. Ud dice "mor que no tiene nada que ver con la sensiblería barata. El concepto ha sido tan manoseado, que ha llegado a confundirse. De esa falta de Amor, es de donde nace toda la decadencia, de donde nacen la intolerancia, el racismo, la irrespetuosidad : todos los males de la humanidad. No saber lo que es el Amor, y compararlo con un “logaritmo”, además, es no tener ni las básicas." Nuevamente, no veo que ud aclare que entiende por amor, y al parecer la que no tiene ni las básicas es ud, pues no leo en la nota de Corti, ni el título me sugiere que haya una comparación entre el amor y el logaritmo. Comparación es "Examinar o analizar dos o más objetos para descubrir sus diferencias o semejanzas".
Finalmente, creo que la que no entendió nada del documental fue ud. Le sugiero que vaya por ejemplo a la hora y sos minutos cuando empieza a hablar un tal Juan Pere (le falta la z nomás) y continúe pues va a encontrar cosas como "una descripción de los organismos vivos es que son autopoiéticos.. . hasta el comentario de este Juan en donde dice "Digamos que es estímulo no es necesario, no tenemos que estimular a los niños para nada..."
Bertrand Russell dice que "la mayoría de nuestras opiniones son realizaciones de deseos" y creo que ud miró el documental poniendo en este sentido la carreta (deseos) delante de los bueyes.
Ud, no sabe lo que es un algoritmo, con agrado comparto esto. Que ande bien.

La finalidad de la ciencia es entender la diversidad de la naturaleza. La ciencia no descansa en la observación únicamente. Antes bien, utiliza la observación para reunir información sobre el mundo, así como para probar predicciones “sobre cómo el mundo reaccionará ante nuevas circunstancias; entre estos dos procedimientos se halla justamente el corazón del proceso científico. Este no es otra cosa que la conversión de listas de datos observacionales a una forma abreviada a través del reconocimiento de patrones. El reconocimiento de un patrón particular permite reemplazar el contenido de información de una serie de sucesos observados por una fórmula taquigráfica que posee el mismo, o casi el mismo, contenido de información. A medida que el método científico ha ido madurando, hemos ido percibiendo tipos de patrones más elaborados, nuevas formas de simetría y nuevas clases de algoritmos que pueden condensar milagrosamente inmensas series de datos observacionales en fórmulas compactas. Newton descubrió que toda la información sobre el movimiento de los cuerpos en el firmamento o en la Tierra que le fue posible recoger podía ser encapsulada en tres reglas simples a la que denominó “las tres leyes del movimiento”, junto con su ley de gravitación.
Podríamos ampliar esta imagen de la ciencia en una forma que ponga de relieve su objetivo central. Supongamos que tenemos delante una serie arbitraria de símbolos. No tienen por qué ser números, pero supongamos que lo son a modo de ilustración. Diremos que una serie es “aleatoria” si no existe otra representación de la serie que sea más corta que ellas misma. Y diremos que es “no aleatoria” si existe dicha representación abreviada. Por ejemplo, si tomamos la serie de los números 2,4,6,,8…, y así ad infinitum, podemos representarla más sucintamente con sólo observar que se trata de la lista de los números pares positivos. Esta serie es claramente no aleatoria. Un sencillo programa de ordenador podría instruir a la máquina para generar toda la serie infinita. (...)
La mente humana es el instrumento que nos permite abreviar en esta forma el contenido de información de la realidad. El cerebro es el compresor algorítmico de información más efectivo que hemos podido hallar hasta el momento en la naturaleza. Reduce las complejas series de datos sensoriales a formas abreviadas simples que hacen posible la existencia del pensamiento y la memoria. Los límites naturales que la naturaleza impone a la sensibilidad de los ojos y oídos impiden que nos veamos saturados de información sobre el mundo; aseguran que le cerebro reciba una cantidad manejable de información cuando miramos un cuadro. Si pudiésemos ver todo a escala subatómica, la capacidad de nuestros cerebros para procesar información tendría que ser de una magnitud descomunal. La velocidad de procesamiento debería ser mucho mayor de lo que es ahora para que las respuestas corporales fueran lo suficientemente rápidas como para evitar procesos naturales peligrosos. (…) John D. Barrow “Teorías del Todo”
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