El más pequeño de la clase
- Última actualización en 31 Agosto 2012
- Escrito por: Raúl Zibechi
Pese a su fama de transgresor tiene aspecto de genio incomprendido; enfundado en un traje que le ciñe un cuerpo menudo, parece estar siempre distraído. Es matemático y filósofo. Consiguió romper el histórico bipartidismo entre liberales y conservadores, dos enseñas que desangraron el país hasta fines de la década de 1950.
Fue candidato a la vicepresidencia en 1998 y a la presidencia en 2006 y 2010, en esta ocasión como miembro del Partido Verde. En 1990 fue nombrado rector general de la Universidad Nacional. Se hizo más conocido por sus excentricidades que por sus ideas: llegaba a su despacho en bicicleta y cuando fue abucheado por una multitud de estudiantes protestones, en el auditorio de la Universidad, se bajó los pantalones para enseñarles el trasero. Siguen fragmentos de su entrevista con Brecha.
—Usted hace hincapié en la cultura como eje de la lucha contra la violencia y la criminalidad. ¿Cómo llegó a formarse esa convicción y cómo la aplicó cuando fue alcalde de Bogotá?
—En la década de 1970 estudiaba en Francia y recibí el impacto de los debates europeos. Tuve profesores influidos por los hechos de 1968, entre ellos André Gorz. Cuando llego a la Universidad de Bogotá recojo el clima contestatario que había vivido en Francia. Me defiendo del radicalismo de la izquierda siendo radical en epistemología, radicalmente antipositivista, y en vez de dar clases sobre estadística enseño rudimentos de crítica al positivismo. Estuve muy influido por Jürgen Habermas, el mayor filósofo de la socialdemocracia contemporánea, además de científicos como Thomas Kuhn.
—Rechaza el determinismo económico.
—Más que la desigualdad económica, que es dolorosa, me interesa la desigualdad basada en méritos educativos. Por eso me dediqué a traducir textos de Pierre Bourdieu. La paradoja es que aun en una sociedad que tenga un buen sistema educativo público, con docentes formados de manera homogénea, la escuela reproduce enormes desigualdades. Y sobre todo las legitima.
—No debe haber sido un recorrido solamente intelectual.
—Yo había sido muy exitoso en matemáticas y otras materias, pero lo que descubro leyendo a Bourdieu es que no es raro que yo tenga esas capacidades ya que mi padre era ingeniero y mi madre artista, ese tipo de personas que en vez de comprar muebles compraban libros. En el colegio era el más pequeño de la clase y las peleas a puños no me servían, por eso sólo podía competir por la vía de la superioridad escolar.
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