Uruguay no sólo exporta futbolistas, carne y soja, sino también un modelo de construcción de viviendas por cooperativas autogestionarias de ayuda mutua y propiedad colectiva. El trabajo que fucvam viene difundiendo en la región ha sido premiado por las Naciones Unidas.
“Es un reconocimiento a la tarea desarrollada por cientos de compañeros, reflejada en un modelo, no sólo de construir viviendas sino de construir ciudad y ciudadanía, de mejoramiento del hábitat, de construcción de trama social”, dijo a Brecha Fernando Zerboni, secretario general de fucvam, poco antes de recibir el primer premio del concurso anual que entrega el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (cnuah-Hábitat).
La distinción fue entregada ayer en Nápoles, donde se celebra el VI Foro Urbano Mundial, a Zerboni y al arquitecto Benjamín Nahum, asesor técnico de la federación de vivienda. El premio fue otorgado al proyecto “Cooperación Sur-Sur. Proyección de la experiencia del Modelo fucvam de cooperativismo de vivienda por ayuda mutua uruguayo a otros países”, que se desarrolla en siete países de la región, Bolivia, Brasil, Paraguay, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y en estas fechas comienza a aplicarse también en Venezuela y Haití.
Desde hace varios años, militantes de fucvam con apoyo en algunos casos del Centro Cooperativista Sueco han trabajado para adaptar el modelo a realidades diferentes y han firmado convenios con el gobierno del estado de Río Grande del Sur y la Prefectura de Pelotas, con el gobierno de Venezuela, y ahora discuten la posibilidad de hacerlo con el de Perú y con la alcaldía de la ciudad de Guatemala.
“En algunos países ya se ha realizado una transferencia prácticamente plena de la experiencia, y su multiplicación es altamente significativa (Brasil), en algunos se está en el desarrollo de la misma (El Salvador, Honduras), y en otros se está en las etapas iniciales del proceso (Chile, Venezuela)”, señala El Solidario, periódico de la federación.
TRANSFERENCIA Y MULTIPLICACIÓN. “Nadie cobra por trasmitir su experiencia”, explica fucvam, ya que el apoyo a cooperativas de otros países se hace de forma solidaria sin costos adicionales a los que derivan de los traslados, destacando que todo el trabajo descansa en la solidaridad entre cooperativistas. Los mayores obstáculos encontrados no han sido los recursos sino las dificultades para acceder a suelo urbano y financiamiento para la construcción, el predominio de “una concepción única respecto a la tenencia”, que excluye la propiedad colectiva, y “la falta de preparación de los profesionales y técnicos para trabajar con y para la población, ya que las universidades y escuelas técnicas los capacitan para satisfacer la demanda pudiente e insertarse en la lógica del mercado”.
El proceso de transferencia de conocimientos y multiplicación de la experiencia “comienza en Uruguay, donde se generó el modelo, pero luego se irradia desde los nuevos lugares en que se va desarrollando: es como sembrar semillas que generarán nuevas plantas, las que a su vez serán capaces de generar nuevas semillas”, señala el órgano de prensa de fucvam.
El modelo urbano ha sido adaptado al medio rural en Honduras y a la vivienda dispersa en El Salvador, a cooperativas “multiactivas” de Paraguay, que operan en diferentes ramas, y ha cobrado impulso entre los grupos indígenas con fuerte tradición comunitaria. Se adaptó fácilmente a la construcción de grandes complejos en Brasil y a la recuperación de inmuebles abandonados en Argentina y Chile, así como a “las oportunidades que da el sistema de microbrigadas cubano”.
En la etapa actual ya se han creado federaciones en El Salvador que replican el mismo proceso que encaró fucvam en la región centroamericana, en una suerte de profundización de la cooperación Sur-Sur.
Para Zerboni el premio “es la confirmación de que aquellos que han manifestado que las cooperativas de vivienda ‘ya fueron’ están profundamente equivocados. Que quienes han sostenido y sostienen que la propuesta es cara, también están profundamente equivocados, pues si fue cara en algún momento, fue por las trabas puestas por las diferentes administraciones para tratar de hundir el modelo”.
En su opinión, fue posible expandir el modelo uruguayo de ayuda mutua gracias, entre otros, a los procesos de integración latinoamericanos en curso que facilitan la búsqueda de soluciones de carácter continental.