De todas partes vienen

En esta séptima entrega de reflexiones de Brecha y el Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar) en torno al Censo 2011 se analizan las características de la población inmigrante en Uruguay. ¿Estamos volviendo a ser un país receptor? ¿Cuáles son los principales colectivos de inmigrantes? ¿Cuáles son los desafíos del país en cuanto a la inmigración reciente?

 

Uruguay es un país con fuerte tradición migratoria. Su territorio ubicado entre dos grandes países sudamericanos –Brasil y Argentina– propició desde su fundación corrientes regionales de migrantes que ingresaban y salían. A partir del siglo xix y hasta mediados del xx Uruguay fue un país receptor de inmigrantes. De Europa llegaron españoles, franceses e italianos, entre otros. De la región, principalmente argentinos y brasileños. En ambos casos influyeron en el país tanto a nivel demográfico como económico y cultural.
En 1908 la población residente en Uruguay estaba conformada por 83 por ciento de uruguayos y 17 por ciento de extranjeros, con la mitad viviendo en Montevideo. Las políticas migratorias del país eran proclives a la recepción de inmigrantes desde tiempos de la colonia, y las medidas implementadas por José Batlle y Ordóñez a principios del siglo xx generaron un contexto aun más atractivo para los inmigrantes, aunque en 1936 hubo un fuerte cambio de orientación en torno a la política de recepción de extranjeros: se promulgó la “ley de indeseables”.
De todos modos, a mediados de la década de 1960 el perfil migratorio del país cambió: pasó de receptor a expulsor de migrantes. La crisis económica y política y el establecimiento del período dictatorial iniciado en 1973 hicieron crecer el número de población que migró hacia otros países. Más tarde, la vuelta a la democracia en 1985 generó un importante número de retornantes, pero la emigración continuó siendo una característica constante. En 2002 la crisis económica desencadenó una nueva oleada emigratoria.

SUSTITUCIÓN DEL STOCK. El estudio actual de la inmigración internacional no ha sido prioritario en la agenda del país, eso se percibe tanto por el vacío de información desde el censo de 1996 como por su escaso efecto cuantitativo. Los datos del Censo 2011 muestran que el stock de inmigrantes no ha variado en el período intercensal (1996-2011).** Ya en el censo de 1996 la proporción de población extranjera era pequeña (3 por ciento). Los datos del Censo 2011 muestran una reducción (2,3 por ciento).
¿Queda por esto descartada la hipótesis de que el país se está convirtiendo en receptor de inmigrantes? No. El porcentaje de quienes vienen de otros países no varía demasiado, pero es posible pensar que se está produciendo la sustitución de unos inmigrantes por otros. Aquellos europeos que llegaron en la primera mitad del siglo xx comienzan a disminuir debido a la mortalidad, y los nuevos inmigrantes –tanto de la región latinoamericana como los hijos de retornantes– empiezan a sustituirlos en el stock.
En ese sentido se destaca el cambio de los países de nacimiento de los inmigrantes. La mayoría de los inmigrantes captados por el Censo 2011 proviene de Argentina (35 por ciento), Brasil (17 por ciento), España (16 por ciento) e Italia (7 por ciento). Paraguayos y peruanos, que en 1996 representaban 1,6 por ciento y 0,6 por ciento de la población total, son hoy el 2,6 por ciento y el 3,7 por ciento respectivamente, mostrando un aumento importante.
Para ver mejor este posible cambio en el patrón migratorio hay que centrar el análisis en los flujos de inmigración que llegaron al país entre 2005 y 2010. El 50 por ciento de los inmigrantes peruanos, el 33 por ciento de los chilenos y el 27 por ciento de los paraguayos llegaron en ese período. También lo ha hecho el 68 por ciento de los inmigrantes de Estados Unidos y gran parte de los canadienses, franceses e ingleses. Por tanto, si bien sigue llegando a Uruguay una cantidad importante de inmigrantes “tradicionales” (españoles, italianos, argentinos, brasileños), los flujos de peruanos, chilenos y paraguayos son destacables y pueden convertirse en la nueva tendencia inmigratoria en el país.

NUEVOS PERFILES. Con los datos censales se puede ver el cambio en los perfiles de los inmigrantes recientes, y es posible hacer tres lecturas importantes. Primero: el porcentaje de los latinoamericanos ha ido en aumento. Segundo: los flujos procedentes de Perú y Estados Unidos son los más dinámicos. Tercero: el alto porcentaje de los inmigrantes de Estados Unidos corresponde a un caso especial: los hijos de retornantes uruguayos.
En cuanto al perfil por edad, los inmigrantes más jóvenes son los que provienen de Chile, Paraguay, Perú, Estados Unidos y Canadá, mientras que los inmigrantes españoles e italianos presentan un perfil etario envejecido. El 66 por ciento de los inmigrantes españoles y el 70 por ciento de los italianos tienen 65 años o más, mientras que los peruanos, estadounidenses y canadienses de estas edades rondan el 3 por ciento. Esto confirma que el stock de inmigrantes españoles e italianos corresponde mayormente a la inmigración de principios del siglo xx, y el stock de inmigrantes de la región y de otros países “no tradicionales” a flujos más recientes.
Otro dato interesante es la feminización de los colectivos de inmigrantes de Perú y Paraguay (65 varones por cada 100 mujeres), mientras que las comunidades más tradicionales de inmigrantes tienen tantos hombres como mujeres. Por su parte, las comunidades más tradicionales de inmigrantes tienen 100 varones por cada 100 mujeres, y entre los inmigrantes de Estados Unidos predominan los varones. El alto nivel educativo de los inmigrantes también es de interés: siete de cada diez inmigrantes de Estados Unidos y cuatro de cada diez de Perú tienen nivel educativo terciario.
En suma, el stock actual está conformado por inmigrantes sobrevivientes de las oleadas migratorias de la primera mitad del siglo, pero también por un flujo de inmigración reciente de países como Estados Unidos (en gran medida con hijos de retornantes) y por flujos regionales, compuestos principalmente por personas provenientes de Paraguay y Perú. Los inmigrantes paraguayos y peruanos son mayoritariamente jóvenes, con un alto nivel educativo, y mujeres. Estas tendencias sugieren que el país puede estar comenzando a transitar hacia el patrón migratorio que se dio en Argentina y Chile en los últimos años, con un aumento de los inmigrantes provenientes de países como Perú, Bolivia y Paraguay.

OBJETIVO: INCLUSIÓN. Si bien las migraciones han sido un tema subalterno en la agenda política de Uruguay, la llegada del Frente Amplio al gobierno nacional en 2005 generó cambios significativos de política migratoria. Hasta ese momento la migración calificada y el “éxodo de cerebros” o brain drain habían sido preocupaciones presentes, pero nunca consolidadas en medidas políticas. Desde 2005 estos temas, así como las políticas de revinculación y el voto epistolar, pasaron a formar parte del debate público.
Por excepcional que parezca y por baja que sea su magnitud en términos absolutos, la inmigración reciente es un tema que merece ser estudiado por la academia y discutido desde la sociedad civil y el Estado. Sobre todo la cuestión, siempre abierta, de la integración social y económica de los inmigrantes a la sociedad uruguaya.
Para eso es necesario conocer cómo son los heterogéneos colectivos de inmigrantes que viven en Uruguay y cuáles son las inquietudes que despierta la presencia de extranjeros en nuestra población. En este sentido, la xenofobia y discriminación hacia los colectivos culturalmente distantes serán problemas que la sociedad uruguaya deberá enfrentar, máxime si estos flujos aumentan (lo cual sería deseable para el país). Se trata de pensar en políticas sociales que faciliten la inclusión de estos colectivos. n

*     Investigadora del Programa de Población (Udelar).
**     La inmigración puede ser analizada considerando su stock o su flujo. Nos referimos a análisis de stock cuando se considera el total acumulado de inmigrantes de una población, sin considerar su período de llegada. Por el contrario, nos referimos a análisis de flujo cuando se considera el lapso de llegada de los inmigrantes. Los análisis de flujo consideran usualmente a los inmigrantes recientes, en general la población nacida en el exterior que llegó al país en los últimos cinco años.

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