Brecha Digital

Parroquianos y aperturistas

El reciente cruce entre el director de Evaluación y Estadísticas del Codicen, Andrés Peri, y el ex presidente Julio María Sanguinetti sobre el problema de la repetición en el sistema educativo, muestra las dificultades que existen en Uruguay para lograr consensos en el tema educación.

 

La semana pasada se produjo un debate entre el ex presidente Julio María Sanguinetti y el titular de la Dirección de Investigación, Evaluación y Estadísticas del Codicen, el sociólogo Andrés Peri, a propósito de valoraciones técnicas que el jerarca de anep realizó en una entrevista con El Observador (17-IX-12) sobre la repetición escolar. Peri afirmó que la repetición no es el instrumento adecuado para lidiar con los problemas del no aprendizaje en Uruguay, y que se debería avanzar en estrategias que permitan un mayor seguimiento de los alumnos con dificultades y que contemplen los distintos ritmos y modalidades de aprendizaje. La reflexión teórica sobre la conveniencia de la repetición no es nueva. Está instalada en Uruguay y el mundo desde hace 50 años. Sin embargo, Uruguay tiene los índices de repetición en primaria y secundaria más altos de la región (y de los más altos del mundo): hoy repite primer año de escuela uno de cada seis alumnos (hace diez años repetía uno de cada cinco), y primer año de liceo, uno de cada tres (véanse recuadros).
Las afirmaciones de Peri sí sorprendieron a Sanguinetti, quien acusó al sociólogo de defender una política permisiva en materia educativa: “O sea que el alumno debe seguir adelante, aunque sea insuficiente su formación (…) El tema, como siempre, es el peligroso permisivismo instalado en la mentalidad de nuestro sistema. Si los alumnos se equivocan, da lo mismo. Si no logran un rendimiento satisfactorio, también da lo mismo y el niño o el joven siguen adelante con el fracaso como horizonte porque si no aprendieron lo primero, difícilmente entiendan lo segundo. Si no pudieron subir el primer escalón, ¿cómo hacen para llegar al segundo?”, sostuvo el ex mandatario en una columna en Correo de los Viernes.
En una breve respuesta,* Peri sugirió al ex presidente que “se informe sobre el actual debate académico en torno a la repetición” y cita un conjunto de estudios nacionales e internacionales que señalan cómo los sistemas educativos del Primer Mundo tienen a la repetición como un recurso excepcional.
La polémica tampoco es nueva. En los últimos años ha tenido un gran destaque en la prensa donde, de forma caricaturesca, aparece la directora del liceo Bauzá como la defensora de la exigencia y el nivel del sistema educativo, frente a la amenaza que suponen los jerarcas de la anep y sus políticas de flexibilización. En estas páginas se intentó demostrar el año pasado que el asunto es mucho más complejo, reflexionando sobre los aspectos “expulsores” del sistema educativo que ayudan a explicar sus problemas de retención y egreso (véase “Dilemas de la inclusión”, Brecha 19-VIII-11).
Como en otros asuntos, en educación parece existir un efecto amnésico que borra los registros de los debates técnicos y políticos que se han dado sobre los problemas que viene arrastrando el sistema, lo que dificulta cualquier acumulación y, por ende, impide avanzar.
La polémica referida es una muestra de esto. En su columna, Sanguinetti acusó a Peri de ser un fiel exponente de la “mentalidad arcaica” que, según él, reina en la izquierda y el sistema educativo uruguayo que se han negado a avanzar en la senda del cambio y el progreso en educación. Citando un editorial de su autoría publicado en El País (16-IX-12) afirmó que en ese marco “hablar de excelencia es elitismo. Exigir calidad es oligárquico”, y recordó los principales aspectos de la reforma educativa de Germán Rama (1995-2000), a la que ve como una víctima de esa mentalidad.
Aquí comienza la amnesia. En realidad fue Rama quien puso el tema de la repetición sobre la mesa. En 1999, en una polémica y resistida resolución del Codicen, dispuso la promoción automática en primer año de primaria. Esto es: más allá de los aprendizajes alcanzados todos los niños debían pasar a segundo año (recién iban a ser evaluados al final de ese ciclo).
La medida fue resistida por el cuerpo de inspectores de Primaria, y los maestros no la cumplieron. De hecho las tasas de repetición ese año y el siguiente no bajaron (de haberse aplicado la resolución todos los niños tendrían que haber pasado a segundo y en realidad la repetición en primer año se mantuvo por encima del 20 por ciento).
O sea que los miembros del sistema educativo “arcaico” terminaron defendiendo lo mismo que defiende Sanguinetti hoy, y Rama tenía posturas “permisivas” como Peri. Es complicado que con estos nuevos (en realidad viejos) datos cierre el planteo del ex presidente.

LA ESCALERA EN CUESTIÓN. La duda que se formuló Sanguinetti en su crítica sobre cómo un niño iba a llegar al segundo escalón si no pudo subir el primero, podría haber sido respondida por el propio Rama.
El ex presidente del Codicen fundamentó su decisión de promoción automática, en la importante acumulación académica que se venía produciendo desde los años sesenta sobre el tema.
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