Brecha Digital

Ahí hay vida, Houston

Si hay una estructura que cruje es justamente porque se está haciendo. Sobre si es suficiente y en la dirección correcta, esta investigación reúne numerosas opiniones calificadas. Un gran asunto en discusión es si, como se dijo en Córdoba, los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan, porque canal oficial no es lo mismo que canal público.

 

Nació y se crió como el hijo bastardo, ese que avergüenza sin remedio. El Canal 5 –la televisión pública, la televisión nacional– fue depositaria durante décadas de todos los males y estigmas del Estado. Contó siempre con un presupuesto misérrimo para una programación inmirable: al 5 iban a parar los requeches europeos conseguidos en alguna embajada y mucho programa uruguayo que jamás tendría espacio en los canales privados. Su variopinta plantilla funcional se llenaba con amigos que llegaban por tarjeta, con excedentarios de otras dependencias sin calificación técnica, y directores, que si no huían, complacían el designio político de hacer de aquello un agujero negro, tan negro que jamás pudiese opacar las mediocres luces de sus tres rivales privados.
Pero sobre todo, tnu ha caminado a paso paquidérmico siempre, encorsetado en una estructura estatal que lo oprime: el canal debe ceñirse, por ejemplo, a las normas –y a los tiempos– de compra del Estado (es una unidad ejecutora del mec). Comprar una bombita o nuevas tecnologías, pedir viáticos, contratar personal... todo se hace cuesta arriba. Algunas cosas “crujen”, dice Virginia Martínez, la actual directora, porque “se está haciendo”: “hacemos más salidas en vivo, nos estamos enfrentando a discutir contratos, derechos, con artistas, con distribuidoras del exterior”.
Hoy, luego de una inflexión que la mayoría ubica durante la gestión de Sonia Breccia (hay quienes reconocen la gestión de Juan Carlos Doyenart, que formuló un proyecto escrito e inició algunos cambios), donde se lo dotó de mayor presupuesto y comenzaron obras de infraestructura y cambios de programación, el canal del Estado sigue buscando su espacio.
La calidad de imagen mejoró, la programación (nacional y extranjera) supera en muchos aspectos a la de los canales privados, las inversiones en tecnología han aumentado, la estética y la dinámica del medio son notoriamente más atrayentes que antaño. Atrás parece haber quedado aquel tiempo en que la televisión pública cambiaba los horarios de los programas sin aviso, discontinuaba las series, mostraba el irrespeto hacia al público con ruidos de lluvia, gritos que salían al aire sin vergüenza, y que en plena década del 90 hacía retrotraer a su audiencia a los setenta, con una calidad de imagen paupérrima. (A propósito: nunca se supo quién dio la orden de que el trasmisor funcionara durante años a la mitad de su potencia –o menos–, hecho que fue revertido en 2005 y que, junto con su limpieza, contribuyó a la mejora de la imagen).
Habría que ser muy necio para negar el cambio de los últimos años, pero hay debates fundamentales que sigue costando afrontar. ¿Cuál es el proyecto para este canal? ¿Debe tnu seguir siendo un canal estatal o por el contrario amerita una categoría que le permita mayor dinamismo? La discusión, conscientemente omitida desde siempre, ha planeado ahora en los debates del gobierno y también en los de las organizaciones sociales que aportaron su visión para la formulación de la ley de servicios de comunicación audiovisual. La coincidencia parece total: lo mejor que podría sucederle a tnu es tomar alguna forma de organismo público no estatal.
En la reciente rendición de cuentas, sin embargo, el mec eligió otro camino. La creación de una nueva unidad ejecutora que congregue el canal, las radios que hoy están en el sodre, y el Instituto de Cine y Audiovisual del Uruguay (icau), tres espacios que plantean semejanzas en sus necesidades y sufren por igual la rigidez estatal.

SUÉLTAME, ESTADO, SUÉLTAME. Siete meses insume todo el tramiterío para comprar una serie de tevé extranjera, y en eso “poco hemos podido mejorar”, reconoció la directora. Es que la administración central tiene sus burocracias. En tnu, si los periodistas deben cubrir una gira del presidente al exterior (o cualquier salida al Interior), cuentan con los mismos viáticos que se le otorgan al resto de las reparticiones del mec. Entonces allá van los periodistas a alojarse en algún hotel más barato que el del presidente, donde sí están los del resto de los canales, con el consiguiente perjuicio a su cobertura, el sentimiento de ser menos y el trancazo a la intención de salir del sedentarismo.
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Comentarios   

 
0 #1 Hugo Vázquez Ortiz 17-10-2012 17:36
Pienso que todo eso no justifica que -justamente una directora de cine- permita que en la programación se incluya la proyección de las mismas películas, una y otra vez, a un punto que, si los ponderáramos, resultaría una cifra ridícula e increíble. Estoy seguro que a pesar de las condiciones limitativas del organismo la programación se podría manejar de una forma más atractiva y pedagógica. Lo que no se quiere obviamente es competir con los canales privados que ejercen su presión de lobby, como ya ha quedado demostrado en muchos aspectos (ej. Plan Cardal). De alguna forma la gestión de Ciudad TV está demostrando lo que sostengo.
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