Brecha Digital

No a todos les sienta bien

“¿Tiene sentido en todas partes la autonomía de los centros educativos?”, se preguntó la semana pasada Eric Hanushek*, investigador en el área de desarrollo y políticas educativas de la Universidad de Stanford. La respuesta es no, aseguró, durante una conferencia dada en aquella donde dicta clases el profesor Daniel Corbo.

El miércoles 3 de octubre Hanushek dio una conferencia en la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo, donde presentó los principales resultados de una reciente investigación** –realizada en base a los datos de pisa– que concluye que el impacto positivo que se suele esperar de una política de descentralización de la toma de decisiones en materia educativa depende del país: “Nuestros resultados sugieren que la autonomía afecta los aprendizajes de los estudiantes en forma negativa en países en desarrollo y con baja performance de sus sistemas educativos, pero en forma positiva en países desarrollados y con sistemas exitosos. Estas estimaciones son resultado de una variedad de tests de especificación, y sugieren la necesidad de matizar la aplicación de este tipo de reformas”, aseguró.
Según explica el académico estadounidense, la autonomía de los centros educativos ha sido una política muy debatida en todo el mundo. Muchos países han avanzado hacia una mayor descentralización en áreas tales como la contratación de profesores o la elección de elementos curriculares, pero otros han ido centralizando la toma de decisiones, en un proceso inverso. Además la investigación académica no es concluyente: existen trabajos que señalan los efectos beneficiosos en Europa de este tipo de políticas, y otros que muestran sus impactos negativos en América Latina.
Según recordó Hanushek, el argumento principal a favor de la descentralización es que los tomadores de decisiones locales tienen una mejor comprensión de la capacidad presente en la escuela y los principales desafíos a asumir. Este conocimiento a su vez les permite manejar o destinar mejor los recursos. Sin embargo, también hay argumentos que señalan la falta de capacidad local para ejercer este tipo de responsabilidades, y los intereses en conflicto. La autonomía local puede ayudar a que se use el conocimiento sobre las características del centro educativo para mejorar el rendimiento de los estudiantes, pero también abre la posibilidad de un comportamiento más oportunista por parte del personal de la escuela. Asimismo, “con la autonomía de los centros también surge la posibilidad de que cada escuela persiga objetivos distintos a los de maximizar el rendimiento, y además pueden amenazar el mantenimiento de normas comunes a toda la nación”.
La investigación mencionada analiza los resultados obtenidos por los estudiantes en el examen pisa según el nivel de autonomía que tiene su centro educativo (hay una graduación al respecto) y el nivel de desarrollo económico del país (se toma en cuenta el pbi per cápita). Los datos sobre la autonomía del centro se toman de la propia encuesta que hace pisa a los directores de los establecimientos educativos (se les pregunta sobre la posibilidad de la comunidad educativa de decidir sobre asuntos presupuestales, pedagógicos, de elección del personal docente, entre otros).
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