Espínola, Paco y don Paco
- Última actualización en 26 Octubre 2012
- Escrito por: Armando Olveira Ramos
Un monumento y una herencia
Si Francisco “Paco” Espínola fue una personalidad de la cultura uruguaya, su padre, el inmigrante canario Francisco Espínola Aldana, fue un personaje maragato. Periodista y político blanco, participó en las revoluciones de 1897 y 1904, lideradas por Aparicio Saravia, y en el alzamiento de 1935, conocido como Paso del Morlán. Fue uno de los jefes del frustrado motín contra la dictadura de Gabriel Terra, al que llevó a su primogénito que luego describió sus temores y su captura por las tropas gubernamentales en una crónica memorable.
Don Paco había nacido en 1871, en Yaiza, poblado cercano a un sitio de leyenda: la primera parroquia de San Marcial del Rubicón de Lanzarote, donde se inició la colonización de las Islas Canarias, muy a principios del siglo xv. Cuando Paco hijo vino al mundo, el 4 de octubre de 1901, Espínola Aldana era un influyente caudillo maragato, casado con Justina Cabrera Corujo. El niño aprendió con su madre a observar a sus semejantes hasta en los mínimos detalles; y con ambos comprendió el significado de amar el “pago” y el compromiso con el Partido Nacional.
Victoria, la segunda hija del matrimonio, nació en 1904, pero el rebelde canario la conoció tiempo después, porque estaba ausente como soldado de Saravia. En setiembre fue herido en Masoller, y al año siguiente nació su tercera hija, Enriqueta. En 1910, cuando participaba en la revuelta armada contra la reelección de José Batlle y Ordoñez, moría su suegro, Fernando Cabrera, quien tantas veces lo había cobijado en su estancia de Rincón del Pino, luego de sus aventuras contra el gobierno colorado de turno. Cabrera había cuidado la tropilla de caballos azulejos de Manuel Oribe.
Paco fue a estudiar medicina en 1919, y al poco tiempo participó en las elecciones internas del Partido Blanco Independiente, en la “lista de los poetas” del escritor Javier de Viana. En Montevideo describía su casa familiar maragata, en relatos orales que convocaban a ruedas interminables de amigos y compañeros. “Era enorme y señorial, de grandes patios cubiertos con pisos de piedra y en cuyo fondo se alineaban las caballerizas.” Y de don Paco decía: “De él obtuve lo fundamental: formación cristiana, tradición criolla, devoción filial por los caudillos –mi padre es uno de ellos–, paternal conmiseración por los infelices desheredados a quienes se daba amparo en la casa del abuelo y en su propia casa”.
En 1935 los Espínola, padre e hijo, participaron en el levantamiento del Paso del Morlán, un paraje del departamento de Colonia, donde una treintena de rebeldes –blancos independientes, batllistas, socialistas, comunistas– liderados por el general Basilio Muñoz y el propio caudillo maragato, se enfrentaron a las fuerzas de la dictadura de Terra.
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