Brecha Digital

Gerardo Gatti, revolucionario

Dirigente de la feuu, fundador de la cnt, primer secretario general del pvp, animador del movimiento libertario en Uruguay, Gerardo Gatti desapareció en Buenos Aires en 1976, un año antes que su hija Adriana. A partir de la evocación de Gatti, Ivonne Trías y Universindo Rodríguez reconstruyeron partes de la historia de una generación militante. Brecha reproduce a continuación fragmentos de la introducción y pasajes de este trabajo editado por Trilce.

 

[…] Gerardo Gatti, nacido en Montevideo en 1932 y detenido y desaparecido en Buenos Aires en 1976, fue un dirigente político, sindical y estudiantil que eligió el camino de la revolución, creyó en ella y enmarcó toda su vida en ese gran proyecto. Sólo así pueden entenderse a cabalidad las diversas facetas de su trayectoria. Pertenece al tiempo de los grandes proyectos nacionales y continentales de carácter revolucionario. O, como dice Nicolás Casullo para la Argentina del mismo período, a “un momento nacional de corte revolucionario popular malogrado. Un pasado con la suficiente carga referencial como para situarse en las tradicionales lecturas de ‘la revolución’...” (Casullo 2007: 240).
He aquí la primera dificultad de este trabajo: traducir las ideas revolucionarias, las categorías, las prácticas y las tramas de aquel tiempo a un presente que no sólo considera obsoleta la idea de revolución sino que manifiesta una profunda hostilidad hacia sus significados. Un presente avestruz que todo lo traga y reduce a papilla sin permitir que colectivos más amplios puedan apropiarse de esa experiencia histórica extraordinaria, sea cual sea el juicio político que les merezca.
Inscribimos a Gatti en un tiempo de grandes proyectos revolucionarios pero también de grandes derrotas. Y la derrota, señalaba Benjamin, siempre se queda sin voz y sin relato propio, nada la vuelve inteligible historiográficamente, “sólo una constelación violentadora y a contrapelo sobre ese pasado salva su sentido contra lo ya hegemónicamente sentenciado o simplemente neutralizado narrativamente” (Benjamin, 2000). Traer al presente la vida de Gerardo Gatti y de su tiempo revolucionario para reflexionar sobre sus significados actuales, ese es uno de los objetivos de este trabajo.
Atento a lo que sucedía en el mundo, Gatti captó temprano la “rebelión de las orillas” que sacudía a países como Argelia, Indochina, Egipto... Cualquiera de las notas escritas por él en los años cincuenta sobre la revolución anticolonialista en las orillas del mundo parece escrita para reflexionar sobre la actual “primavera árabe”. Su apertura intelectual le permitía concebir que las luchas anticapitalistas de los obreros metropolitanos podían enriquecerse con el aporte de los actores, hasta el momento invisibles, del movimiento anticolonialista.
Al mismo tiempo entendió que los libertarios necesitaban una organización política y puso toda su energía para concretarla, junto a tantos otros que aparecen en estas páginas. En 1956 se fundó la Federación Anarquista Uruguaya (fau), que muy pronto tuvo que tomar posición frente a uno de los hechos más impactantes del período: la revolución cubana. Una parte de la fau, en la que se contaba Gatti, apoyó críticamente pero sin ambages el proceso cubano, otra parte se opuso y ambas colisionaron.
A fines de los cincuenta escribía en Lucha Libertaria que, dada la experiencia de acción común de los trabajadores uruguayos, el año 59 debería ser proclamado “año de la unificación real del proletariado”. A eso se abocó, reclamando que se distinguiera el real estadio de unidad de los trabajadores y postulando como forma organizativa la de convención. En setiembre de 1964 se creó la Convención Nacional de Trabajadores como organismo coordinador y, luego del Congreso del Pueblo, culminó en octubre de 1966 el proceso de unificación que transformó a la cnt en central única nacional.
Y cada una de estas cosas tuvo sus costos. Usamos muchas veces el término fundador para presentar a Gatti, pero es necesario señalar que todo acto fundacional, como dice De Sousa Santos, “es originario, es incompleto y es confuso” porque nos pone en transición.
Tanto el apoyo a la revolución cubana como la participación en la cnt, junto a los comunistas, le valió a Gatti y a la fau el calificativo de “anarcobolches” en la crítica cerrada del movimiento anarquista internacional, favoreció la división de la fau y los embretó en titánicas tareas de síntesis doctrinaria. Nada más interesante y a la vez más lejano a las preocupaciones actuales que una definición ideológica en marcha.
En ese proceso, Gatti apelaba a pensar con cabeza propia porque ningún “ismo” tenía garantía de infalibilidad a la hora de interpretar las exigencias concretas de la lucha de clases. Pensando que lo mejor del marxismo era compatible con lo mejor del anarquismo y que en ambas corrientes históricas del pensamiento socialista había elementos a desechar, Gatti se ubicaba en el camino de la traducción, tan caro a Gramsci. Del mismo modo en que lo hacía el marxismo crítico, desde su origen libertario Gatti planteaba la necesidad del diálogo con corrientes y experiencias diversas y criticaba a quienes apostaban a la “aplicación” mecánica de un recetario perfecto. Pero sobre todo apostaba a la reflexión propia, a la construcción colectiva de una identidad ideológica que no fuera una etiqueta.
.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

Comentarios   

 
0 #1 Maria Andrade 01-11-2012 16:59
Vale, recordar, al compañero, su lucha, y sus avances políticos a lo largo de su vida y militancia.
Integro, buen compañero, A quien Asesinaron de tanta TORTURA EN AUTOMOTORES ORLETTI.
Citar
 

Escribir un comentario