Las siete vueltas a Jericó
- Última actualización en 09 Noviembre 2012
- Escrito por: Guillermo Garat
Con Marcos Cabrera, organizador de la Marcha de Valores
La idea de la Marcha de Valores de mañana surgió de un militante evangélico de 24 años que tiene una banda de rock, una revista y una familia evangelista tipo. Dice que Jesús lo acompaña y que van a dar siete vueltas al Parlamento para que los políticos los escuchen y los atrapados se liberen.
Cuando Mercedes Rovira escupió al cielo que la homosexualidad es una anomalía, acabó con sus posibilidades de ser la rectora de la Universidad de Montevideo (um). Por entonces Marcos Cabrera, de 24 años, un fiel evangelista del oeste montevideano, en el Facebook de Teendreams, revista que dirige, saludó el comentario de Rovira, dijo que Dios nos hizo hombres o mujeres y poco más. Aquello fue suficiente para preguntar a sus seguidores el porqué de la injusticia. Aquel dicho inspirado en las creencias más profundas del Evangelio no podía poner en jaque el ascenso de Rovira. ¿Qué hacemos, qué debe hacer la Iglesia?, interrogaba Marcos mientras en el mismo párrafo anunciaba la respuesta: organizar una marcha de valores.
Por aquel momento nadie le prestó importancia a la expresión de deseo adolescente, nadie sabía. Los indignados tréboles anómalos de cuatro hojas marcharon hasta la um y gentes diversas se dieron un montón de besos al pie de la cuasi santa sede educativa. Hasta entonces el posteo de Marcos no se había convertido en el virus que llegó a ser meses después cuando un portal de Internet dio a conocer la manifestación planeada y otros sitios de información on-line replicaron la convocatoria “contra la inmoralidad sexual”, la “legalización” de la marihuana, el aborto, la violencia, el matrimonio gay y contra la discriminación, así todo junto y con ese remate anti preguntas tendenciosas.
Al convocante tal paquete no le parece lesivo de las identidades individuales o colectivas de otros, jura que no discrimina, que entiende a todos y no quiere violentar a nadie con valores diferentes a los suyos. Lo escucho y le creo. Capaz no midió que aquello iba a explotar en medios masivos y redes sociales, tal vez no pensó que iba en serio, o que aquellas que abortaron, los que fuman y quienes se quieren casar se podrían sentir ofendidos. La convocatoria fue tomada en serio y caló grueso. Desde la misma plataforma web pero en dirección opuesta se convocó a una concentración anti valores por nominarla mal y pronto.
A MÁS BE DA CE. “Dios creó a Adán y Eva, desde el principio hombre y mujer, y por eso se constituyó la familia, lo que se sale de eso me parece inmoral”, sostiene con devoto convencimiento tautológico. Pero, Marcos… ¿hablar de inmoralidad no es un poco violento para mucha gente que no comparte tu creencia? “Me gusta que si me estoy hundiendo un amigo me lo diga, prefiero que no me palmee la espalda y me hunda. Puede sonar un poco violento, sí. A nosotros nos dijeron retrógrados, monjas, curas, que vivimos con una moralidad de otro tiempo; yo respeto a todos los estilos de vida, cada uno es libre de hacer lo que quiera.”
Sin embargo emprendió la cruzada contra la moderna Jericó, el Parlamento, que mañana rodearán en siete vueltas después de concentrarse en la Facultad de Derecho. Cuenta la Biblia que el pueblo de Israel cruzó el Jordán en la tierra de Canaán y se encontró con la ciudad de Jericó en penumbras, provista de una gran muralla, guardias y gentes asustadas que se encerraron puertas adentro al distinguir al pueblo de Moisés en el zaguán. En el trance, Josué, responsable del ejército y profeta sucesor de Moisés, fue contactado por Dios. Con rencor advirtió que los habitantes de Jericó no lo adoraban, y lo que es peor, eran enemigos del que se comunicaba secretamente con Josué; y ahí la paciencia del guerrero se agotó. El mismísimo Dios le recomendó darle fuego a esa ciudad, que destrozaran todo y ocuparan el lugar matando a sus habitantes a puro cuchillo, uno a uno, niños, mujeres, ancianos, lo mismo daba, lo importante era que el reino de Dios se hiciera en la tierra y sobre todo de la tierra. Dios fue severo y estricto, la toma debía ser ejecutada según un plan perfecto. El pueblo fue fiel. Una vez al día durante seis jornadas los sitiadores debían dar una vuelta a la ciudadela en silencio. El sexto día darían siete vueltas a la heroica del Oriente Medio y al finalizar la coreografía, cuando los cornos sacerdotales lo marcaran, debían gritar y ensordecer a los infieles atrincherados. El dios bueno aseguró que con tales chillidos se derribaría la muralla, y tal fue el estruendo en Canaán que cayó la fortaleza y aun así los soldados desenfundaron sus santos sables que mancharon de sangre infiel para conquistar la ciudad, tal cual había indicado el señor de la voz oculta.
.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.


Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.