Una marcha de valores crónicos
La Marcha de los Valores se celebró entre unos pocos con un puñado de discursos de esos que escuchamos en las madrugadas en las radios, milagros antiabortistas y sanaciones de adictos. Lo peor fue una justificación de la violencia familiar: “Mujer, si te pegan andá a la iglesia, no a la Policía”, dijo un trans arrepentido.Sábado, 16 horas: ante la Facultad de Derecho y bajo el plomo que tuvimos por cielo se descubría la pequeña concentración. Al final la anunciada Marcha de los Valores había congregado apenas unas 80 personas. Una nívea camioneta propone unas músicas pop con letras antidionisíacas. Dios nos va a salvar, va a curar las heridas, eliminará el pus llegado el caso y florecerán verdes prados a nuestros pies, y amor para siempre. La clave es sencilla, lo tenemos que amar por sobre todo. Hay mujeres que llevan una cinta cruzada de hombro derecho a cadera izquierda, dicen estar a favor de la vida, y por si quedara alguna duda, en contra de la muerte. Otros llevaron cartelitos de cartulina sostenidos por dos varillas de plástico que peleaban contra el viento, como los convocantes que se van reuniendo. “De cinco en cinco”, pide Marcos Cabrera, el joven que organizó el asunto, y los fieles más o menos se ordenan para marchar a la explanada de la Intendencia. Modificaron a último momento el recorrido. En el Palacio Legislativo había chicos y chicas amenazando con besarse y gritarles retrasados, así que marcharon por la tranquilidad sabatina de 18 de Julio escoltados por dos o tres motos policiales que cerraban los dos carriles hacia la Ciudad Vieja, aunque un carril hubiera sido suficiente para recibir a los evangelistas con sus altoparlantes y dos micrófonos inalámbricos con los que le ponían a la tarde un tono de reggaetón religioso. “Que se levante el Señor en nuestro país”, solicitaba Marcos con acento cumbiero. Otro chico después de recibir la ovación eclesiástica del selecto pueblo de Dios recordaba: “No hay que olvidarse que estamos a favor de la vida” y la ovación explotaba y los soldados de la palabra bíblica ofrecían sus manos derechas al aire como recibiendo la onda corta del más allá conectando con la antena principal. Caminaban cantando, compartiendo impresiones. Habría quien pensara en aquellas caminatas llenas de milagros que el antiguo pueblo de Israel practicaba buscando su territorio para escribir las primeras crónicas que conocemos. Un pastor de saco de pana gastado me dice que los que están en contra de sus ideas no tienen de qué preocuparse, que ellos aman a todos, y qué lindo Uruguay tan tolerante y diverso. Cinco o seis personas les vienen sacando fotos desde que se juntaron en la Facultad. “Son fundamentalistas, con los fundamentalistas no podés hablar”, dice uno de ellos. Otro se confiesa: es un feliz “inmoral” de la sexualidad, ve que esta vez son pocos, que las marchas “pro vida” congregaron a unos cuantos cientos más. Al rato este grupo desaparece... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.