El fútbol uruguayo a dos velocidades
- Última actualización en 15 Noviembre 2012
- Escrito por: Harry Hinkle
Uruguay 3-Polonia 1; Peñarol 0-Nacional 0
Sin novedad en el frente (interno). El clásico del domingo pasado no produjo sorpresas, ni renovaciones, ni aires frescos, ni fulgores, ni más movimientos virtuosos que los previsibles en todo enfrentamiento deportivo de esta naturaleza en este país; es decir, entrega, decisión, entusiasmo, pierna fuerte, alguna inspiración individual, cierto orden táctico. Todo lo cual, mucho o poco según se mire, se repartió casi simétricamente entre ambos contendientes, lo que explica que el 0 a 0 resultante fuera tildado de justo o por lo menos de razonable por los hinchas de Peñarol, por los hinchas de Nacional y por los periodistas neutrales. Antes del partido los primeros se sentían, dadas las últimas actuaciones de ambos equipos, favoritos, pero tuvieron que postergar para otra oportunidad sus expectativas de triunfo, porque una cosa es hacerle un gol de entrada a equipos semiamateurs y luego encontrar espacios para lanzar a sus rápidos y efectivos atacantes-goleadores –uno de los cuales, Zalayeta, con grandes aptitudes–, y otra cosa es enfrentar a rivales técnica, táctica y psicológicamente de nivel similar. Téngase en cuenta, además, que los problemas con los que este domingo se toparon los jugadores de Peñarol fueron más o menos los mismos que el domingo anterior les había planteado Defensor, al que simplemente le faltó más categoría individual, resto ofensivo y Hernández, su mejor jugador, para no perder (estrechamente). Los segundos, los hinchas de Nacional, sentían íntimamente que un providencial empate clásico conseguido por un equipo al que su flamante dt Díaz sigue sin encontrarle la vuelta (ni el tono), que venía de dos actuaciones desastrosas y que tuvo que poner en cancha durante los 90 minutos al semilesionado o semirreintegrado Recoba –por lejos el más talentoso y menos profesional de sus jugadores– porque de no incluirlo se quedaba con cero variante ofensiva, era un buen negocio aun si lo alejaba del campeonato. Muchos de ellos, incluso, se sorprendieron gratamente con las oportunidades de gol durante el segundo tiempo, más allá de su dilapidación final (¿cómo se explica tamaña falta de confianza del hábil y veloz Luna?). Pero, en fin, digamos que, al fútbol, el equipo sólo juega con mínimo garbo cuando Recoba está bien, tiene ganas y agarra la pelota. En cambio da la impresión de que los terceros, los periodistas, no elevaron las miras. No por el supuesto partidismo que les atribuyó el buen arquero de Nacional Bava, cuyo exabrupto declarativo fue más reflejo de nerviosismo interno que de un mínimo análisis personal de circunstancias externas, sino porque, salvo alguna honrosa excepción, no dijeron lo principal de lo que cabe, en estos casos y en cualquier caso, decir... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

