Honra, propiedad, violencia
- Última actualización en 23 Noviembre 2012
- Escrito por: Ignacio Pardo
Con Carlos Echarri, demógrafo mexicano, investigador del feminicidio
Hacia fines de octubre la fiscal de Lavalleja Mónica Castro propuso crear la figura penal del “feminicidio” para atender los casos más graves de violencia de género: aquellos que tienen la muerte como resultado y están motivados por la condición de mujer de la víctima. Aprovechando su visita a Uruguay, Brecha habló con el demógrafo mexicano Carlos Echarri, investigador del feminicidio* en su país.
El estudio de Echarri descubre que en los últimos 25 años en México los asesinatos de mujeres no se redujeron tan rápidamente como los de varones, y que tendieron a concentrarse en las mujeres de 15 a 29 años. También atiende aspectos más sutiles, como las formas en que se provoca la muerte: se usan medios más crueles contra ellas que contra ellos (ahorcamiento, estrangulamiento, sofocación, ahogamiento e inmersión) y el uso de objetos cortantes, quemaduras y envenenamiento es el triple de frecuente que en los asesinatos de varones. Las mujeres, dice Echarri, mueren literalmente a manos de su agresor.
—¿Qué evidencia hace que el homicidio de una mujer se tipifique como feminicidio?
—Lo que se ha hecho en el mundo para determinarlo es observar que haya violencia sexual, que haya mutilaciones, que el cuerpo haya sido abandonado en una zona pública como trofeo… que abandonen el cadáver desnudo o con ligaduras, por ejemplo. Además, la relación con el agresor. En España, por ejemplo, la tipificación se dirige hacia la violencia en la pareja íntima. Lo que hemos visto en México y en otros lados es que esa es sólo una parte del problema. Hay chicas jóvenes que son secuestradas, violadas y después asesinadas, porque los hombres consideran que las mujeres son de su propiedad, que pueden usarlas y desecharlas luego. Desgraciadamente esto está muy metido en nuestras culturas, lo vemos en las canciones… Y eso es lo que mamamos. Los varones crecemos pensando que las mujeres están para eso.
—Eventualmente se registra en la cultura popular el respeto a la mujer “del otro”, por ser precisamente la propiedad de otro…
—Claro. Porque es la propiedad de otro. No porque tenga derechos como persona.
—¿Y los medios de comunicación? En Uruguay, el foco mediático al hablar de violencia suele ponerse en los homicidios motivados por robos y no tanto en las muertes por violencia de género. Terminamos temiendo más a los extraños que a los violentos del núcleo más próximo, que suelen ser más peligrosos.
—Sí. Por ejemplo, El País de Madrid tiene como norma que cuando hay un caso de violencia de género sale en primera plana. No por sensacionalismo sino por mostrar que es algo que está tan por fuera de los estándares que debe llamar la atención. No debe quedar en la página 83, sino mover a la sociedad.
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